Los periodistas Manuel Alvarez Cedeño y Vilma Figueroa acusaron ayer a Gustavo Gorriti y a otros directivos del diario La Prensa de montar una sistemática campaña de "persecución y hostigamiento" en su contra, la cual culminó con la destitución de ambos.
Los profesionales de la pluma revelaron que fueron perseguidos por directivos de La Prensa, porque "se atrevieron a denunciar manipulaciones de la verdad y a poner en evidencia un plan para dejar fuera del cargo al director de este medio, Winston Robles.
Agregaron los quejosos que fueron despedidos por encabezar un movimiento interno contra la supuesta violación de principios periodísticos, tales como el equilibrio informativo, la cláusula de conciencia y la reserva de la fuente.
Manuel Alvarez Cedeño denunció que cada vez que había una información del Ministerio Público relacionada con el procurador José Antonio Sossa "el señor Gustavo Gorriti la torcía y la inclinaba hacia lo que él creía era importante en ese momento".
Alvarez Cedeño expresó que por lo anterior, se hizo la denuncia formal ante el presidente de la Junta Directiva del Diario La Prensa, Juan Arias, quien aseguró que esta situación no continuaría, sin embargo, con "gran tristeza, consternación, dolor y mucho disgusto, vimos que la situación continuaba".
"Han implantado un régimen de intimidación no sólo en la redacción del diario La Prensa, sino en todo los estamentos del periódico", manifestó.
Por su parte, Vilma Figueroa indicó que Gustavo Gorriti le dijo a algunas de sus fuentes que "Manuel Alvarez Cedeño era la persona que le pasaba información al diario El Universal".
Asimismo indicó que Gorriti la acusó de recibir dinero de parte del expresidente Ernesto Pérez Balladares con la finalidad de favorecerlo noticiosamente.
"Creemos que se han violado nuestros derechos humanos como profesionales, se ha atentado contra el derecho de la libertad, contra el derecho de la intimidad y contra el derecho al trabajo", dijo.
Indicó además que debido a este incidente se elevaron sendas denuncias ante la Comisión de Justicia y Paz, la Defensoría del Pueblo y la Policía Técnica Judicial (PTJ) y que se evalúa hacer lo mismo ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
En tanto, el presidente de la Junta Directiva del diario La Prensa, Juan Arias, calificó las acusaciones o actuaciones de los periodistas de "absurdas e infundadas".
Explicó que el despido de Alvarez Cedeño y Figueroa se fundamentó en una decisión de carácter estrictamente administrativo, y que se tomó luego de concluir que "los principios éticos, morales y de lealtad que respeta y promueve el diario La Prensa no estaban siendo compartidos por los periodistas en mención".
Agregó que tanto Alvarez Cedeño como Figueroa, "con su actuar incurrieron en conductas que a todas luces comprometen su imparcialidad y rectitud en el desempeño de la importante labor a ellos encomendadas".
"No es nuestra intención discutir en los medios de comunicación y en forma pública los detalles sobre la penosa conducta de los que fueron hasta hace poco parte de nuestro equipo periodístico, a pesar de que son precisamente ellos los que están llevándolo a la luz pública en su desesperado interés por tergiversar la verdad, probablemente para tratar de esconder sus poco acertadas actuaciones", comentó Arias.
Añadió el directivo que "no hay un periódico serio y responsable en este mundo en donde las notas que traen los periodistas no pasen por un tamiz de edición de varios editores que la corrigen, la mejoran y le añaden valores agregados para que la nota vaya más completa".
Mientras, la jefa de cierre del diario La Prensa, Nuvia Aparicio, indicó que por el momento se abstendrá de realizar comentarios sobre el incidente.
Igualmente se trató de contactar al director del diario La Prensa, Winston Robles para que brindara una reacción sobre el hecho, pero fue imposible.
Por su parte el presidente del Colegio Nacional de Periodistas, Luis Díaz, declaró que se hará una investigación minuciosa sobre la denuncia formulada por los periodistas Manuel Alvarez y Vilma Figueroa sobre supuestas violaciones a la libertad de expresión.
En tanto el Forum de Periodistas por la Libertad de Expresión e Información ofreció a las partes en conflicto su mediación con la finalidad de contribuir a la solución de las diferencias y con ello a la consolidación de la libertad de expresión e información.
En su orden, el Sindicato de Periodistas de Panamá condenó la arbitrariedad y los actos de manipulación orquestados por el periodista de origen peruano Gustavo Gorriti en contra de Manuel Alvarez Cedeño y Vilma Figueroa y elevó un llamado de alerta al resto de los profesionales de la pluma.