Lejos de un debate de altura, el periodo de incidencia se ha convertido en un tiempo de “recreo”, en donde las risas, los chateos, las conversas, los ataques a los adversarios y la repetición de los mismos discursos de parte de los diputados son el abreboca de todas las sesiones del pleno legislativo.
Son 30 minutos en los que se escucha de todo: desde denuncias de corrupción, felicitación de cumpleaños hasta saludos a los vecinos de algún remoto circuito que algún diputado quiere mantener contento para el próximo periodo electoral.
Pasadas las 4:00 p.m. comienza la cuenta regresiva. Solo los nombres de los “padres de la patria” que se encuentran en la lista, que previamente fue entregada al presidente de ese órgano del Estado por los jefes de las diferencia bancadas, son los que tendrán la palabra.
Media hora es el tiempo que debe utilizar cada diputado, mismo que se dividirá en partes iguales para las diferentes bancadas; sin embargo, no se establecen los temas que se desarrollarán, lo que aprovechan los diputados, tanto de oposición como de gobierno, para mandar saludos o para criticar a hasta a sus aliados, extendiéndose más de lo estipulado.
Por lo general, este tiempo casi siempre es dividido en dos minutos para cada exponente, lo que puede variar si todavía no se sabe con qué tema se comenzará el debate del día.
Diputados como Noriel Salerno, de Cambio Democrático, aceptan que muchas veces este tiempo lo exceden, puesto que no hay consenso en algún proyecto para discutirlo. “Extendemos el periodo de incidencias cuando no existe consenso en el siguiente punto de la orden del día”, reiteró Salerno al ser cuestionado. Salerno agregó que el periodo de incidencias es un tiempo de relajamiento para que los diputados puedan exponer sus quejas.
Defensa.
Para el diputado Elías Castillo, del Partido Revolucionario Democrático, el periodo de incidencias permite a los diputados hacer sus descargos en contra de las cosas que no andan bien en el país, aunque admitió que se pierde mucho tiempo, sobre todo, cuando los diputados no se preparan para hablar. “Se debe formalizar más este periodo de incidencias y realizar más debates de altura”, dijo Castillo.
Sucesos. El pasado 19 de julio durante el periodo de incidencias, el presidente de la Bancada Panameñista, Francisco Brea, le envió un saludo al personal administrativo del Instituto Profesional y Técnico, César Clavel, de Cañazas (IPTC).
“Queremos mandarle un saludo respetuoso al personal administrativo, a los directores, a los profesores y a los estudiantes”, dijo.
Pero no solo se envían saludos, algunos diputados como Agustín Shellhorn, de Cambio Democrático, tienen que llamar a la cordura a sus colegas, para que le presten atención.
Shellhorn, quien en su momento pedía que se discutiera el proyecto sobre pensión alimenticia, hizo un alto y dijo: “Y hablando de responsabilidad, ¿qué responsabilidad puede haber cuando aquí uno está hablando y los diputados están parados, hay otros que dan la espalda a usted, presidente”.
Seguidamente sentenció: “Díganos (presidente), si tenemos que hacer un alto y coger un mes de vacaciones para darles un curso de valores a todos los colegas. O que soliciten un recreo, y vayan al pasillo a conversar”.
Así, entre otras tantas situaciones que se dan en el periodo de incidencias se sigue con los debates de los proyectos, que luego se convierten en ley de la República.