A pesar de los controles médicos que se han implantado dentro de la comarca Ngöbe Buglé, el problema de la malaria aún persiste, pues los índices se mantienen y más que registrar disminuciones, el riesgo aumenta.
El director regional del Ministerio de Salud en Chiriquí, Evaristo González, explicó que durante el presente año se han registrado más de una veintena de casos en áreas de la comarca o dentro de la misma provincia, sin embargo, éstos han sido de tipo secundario. Expresó que estos casos se han presentado por la presencia de personas provenientes de otras áreas, como por ejemplo de Bocas del Toro y de la comarca.
Dijo que en estos momentos ya se han identificado lugares que registran un alto riesgo de contagio, por ello se ha procedido a poner controles para evitar que el virus se propague hacia otros lugares y así se minimicen la transmisión hacia sitios aledaños.
La semana pasada se reportó un total de 575 casos, sin embargo, hasta ayer no se tenían las nuevas cifras pero aseguró González que esperaba que los casos se mantuvieran dentro de los niveles adecuados que han sido latentes hasta el momento. La malaria se presenta con mayor regularidad en áreas boscosas, por lo que el riesgo de propagación de contagio se mantiene con mayor incidencia entre los niños y personas adultas.
Es transmitido por el mosquito anófeles, el cual es muy difícil de erradicar sobre todo con escenarios tropicales e inhóspitos como los antes mencionado lo cual aumenta el riesgo por la entrada de la temporada lluviosa.
Aunque la mortalidad, producto de esta enfermedad, es muy baja sí requiere de la aplicación de medidas preventivas, pues con antecedentes como la desnutrición que es muy común dentro de la comarca o con algunas otras condiciones de salud hacen que ésta se torne más complicada.
Los síntomas de la malaria se caracterizan por fiebre alta, escalofríos intensos, dolores musculares, mal estado general, lo que hace que la persona que la padece permanezca postrada, lo cual persiste por unas 48 horas aproximadamente.