Nación

Perturbados por el ruido

Vecinos de la vía Porras han tenido que colocar aislantes contra el ruido en el hogar.


SERIOS PROBLEMAS por el exceso de ruido tienen los residentes de los edificios a lo largo de la vía Porras, por el aumento del tránsito y los constantes embotellamientos vehiculares en ese sector de la ciudad.
Angélica Bernal, residente del edificio Gold View, dijo que los conductores de autobuses no tienen consideración con nadie. Suenan las bocinas a cualquier hora del día.
Por si fuera poco, en la madrugada hay regatas entre automóviles modificados.
"Una sugerencia para las autoridades correspondientes es que se coloque un semáforo que permita el paso de los peatones y, para evitar el ruido, aplicar multas para contrarrestar los decibeles innecesarios", precisó Bernal.
La residente explicó que los más afectados son los adultos mayores y los niños. Ella tuvo que colocar un vidrio hermético para que su bebé de nueve meses pudiera descansar el tiempo necesario.
"Yo tengo pocos años de estar residiendo en este lugar, y he escuchado a otras personas con mayor tiempo de estar viviendo aquí, quienes se quejan con frecuencia por el estrépito que se produce en esta concurrida vía. Pero considero que deben explorarse otras alternativas que deben ser consideradas", dijo con tono de enfado.
Daniela Margonai, residente de calle 79, en el corregimiento de San Francisco, es otra vecina afectada por el ruido. Ella despierta cada mañana malhumorada por las troneras, las bocinas y el ruido de los motores de los autobuses y el resto de los automóviles.
Margonai considera que el inconveniente mayor con el ruido se inicia a las siete de la noche, sin que se apliquen las normas respectivas para evitar que se siga contaminando el ambiente de esta manera.
Una trabajadora ratificó que las personas que viven en los apartamentos cercanos a la vía Porras son los más perjudicados, ya que después de las tres de la tarde la situación empeora.
Los conductores de autobuses cambian la ruta habitual de la vía Brasil para conducir entonces por la vía Porras, causando grandes tranques y mucho ruido porque comienzan a sonar las bocinas.

Para Eduardo Flores Castro, catedrático de Física de la Universidad de Panamá (UP), el problema del ruido está asociado con las patologías cardiovasculares, el estrés, el insomnio y el bajo rendimiento laboral o académico, en el caso de los estudiantes.
"Una de las consecuencias del ruido es que produce, en madres embarazadas, que sus hijos salgan con menos capacidad de aprendizaje que aquellos que no están expuestos.
También, hay una reducción del Producto Interno Bruto (PIB) del país en un 1%, lo cual equivale a 5 millones de balboas", aseguró el docente.

En Panamá está el Decreto Ejecutivo N° 306 del 4 de septiembre de 2002 que establece un control de los ruidos en espacios públicos, áreas residenciales o de habitación, así como en ambientes laborales.
El decreto prohíbe ruidos inoportunos que perturban la salud, el reposo o la intranquilidad de los miembros de las comunidades o les causen perjuicio material o psicológico. El ruido causa malhumor, estrés y afecta la salud.

 

fecha edicion
old id
214232
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América