MIENTRAS que en España se habla del año más seco en toda su historia de registro pluvial, en Panamá el comportamiento de lluvias durante la temporada seca no fue halagador.
Y es que a pesar de que vivimos en un planeta bañado de océanos, ríos, lagos y humedales, lo cierto es que las sociedades contemporáneas están sufriendo de una sequía global, por la falta de lluvias.
Panamá no es la excepción, así lo demuestran las estadísticas.
Berta Olmedo del departamento de Hidrometeorología de la Empresa de Transmisión Eléctrica S.A. (ETESA), dijo que en el país el déficit de lluvias estuvo por el orden del 78.8%, siendo los meses de enero, febrero y marzo los más secos en comparación con el año 2006.
Y es que sólo en enero del presente año, la estación de medición de Bocas del Toro registró lluvias positivas con un valor del 47%, mientras que para febrero, marzo y abril mostró un acumulado de lluvias negativas por el orden del 25%.
En la estación de medición de David, el mes de enero marcó un 90% de déficit en las lluvias y en marzo alcanzó el 64%.
En cuanto a la estación de medición de Santiago, el déficit de lluvias hasta marzo registró el 77%. En la estación de Tonosí el 96%; en Los Santos, 100%; en Divisa de 89%, Antón 27%, Hato Pintado 67% y en la estación de Tocumen, 93%.
No obstante, Olmedo indicó que para abril y en los registros del 1 al 13 de mayo, las lluvias alcanzaron niveles por encima de lo normal.
De acuerdo con Annette Quinn, meteoróloga de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), el planeta se enfrenta a un calentamiento global provocado por las manos del hombre.
Este cambio está directamente asociado al consumo de energías fósiles como el carbón, el petróleo y el gas, cuyos efectos están generando un aumento de las emisiones de los gases del efecto invernadero, que a su vez aumentan las temperaturas globales causando un cambio total en el clima.
El efecto invernadero es un fenómeno natural que permite mantener la temperatura del planeta al retener parte de la energía proveniente del sol; pero que ha sido alterado por la mano del hombre, aumentando los niveles de Dióxido de Carbono (CO2) en la atmósfera, transformándola hasta alcanzar niveles que modifican el clima.
Quinn señaló que esto es precisamente lo que ocurre en Panamá, lo que ha generado un déficit de las lluvias en los meses de enero, febrero y marzo.
El Programa Nacional de Cambio Climático y la comunidad científica nacional menciona los sectores de Recursos Marino-Costeros, Agricultura, Salud Humana, Recursos Hídricos y Forestales, como las áreas más vulnerables del calentamiento global.
Panamá en su primera comunicación nacional sobre el Cambio Climático 2000, realizó esfuerzos para identificar y evaluar estas áreas particularmente sensibles.
En este sentido, se han realizado varios proyectos, a fin de mitigar los efectos del cambio climático, tales como el Proyecto de Fomento de las Capacidades para la Etapa II de Adaptación al Cambio Climático en Centroamérica, México y Cuba.
La Unidad de Cambio Climático y Desertificación contactó inicialmente a 12 universidades del país para formar un grupo de trabajo de investigación para el cambio climático, representado por la Universidad de Panamá, Universidad Santa María la Antigua, Universidad Tecnológica de Panamá, Universidad del Istmo, Universidad Panamericana, Universidad de Louisville, Universidad Latina de Panamá, Universidad Latinoamericana de Ciencia y Tecnología.
A pesar de aguaceros, llueve menos en Panamá
Para el trimestre de mayo, junio y julio se espera que las lluvias alcancen valores por arriba de lo normal.