Ante el incremento de casos de leishmaniasis y del empleo de un medicamento para combatir esta enfermedad parasitaria, que deja efectos secundarios en otros órganos del cuerpo, el Ministerio de Salud (MINSA) debería establecer una normativa nacional que permita realizar pruebas de toxicidad del fármaco en quienes lo consumen y evitar efectos adversos, afirmó el infectólogo Guillermo Kenion.
El especialista de la Caja de Seguro Social (CSS) manifestó “preocupación por el aumento de la epidemia y por el empleo del medicamento glucantime, que es peligroso".
Aseguró que antes veía un caso por año y ahora ocho, debido a la falta de tratamiento.
Sugirió que se implemente una normativa nacional que ayude a disminuir la toxicidad del producto y aumente su eficacia en los pacientes.
Kenion explicó que quienes adquieren esta enfermedad, transmitida por la picadura de una pequeña chitra, se les debe aplicar un tratamiento intravenoso, el que requiere hacerle electrocardiograma y controles de enzimas cardiacas, que generalmente no están disponibles en policlínicas y centros de salud.
Según el infectólogo, los controles revelarían cuándo hay que parar la medicación antes de que se ocasione un daño irreversible al corazón o los riñones.
La preocupación del especialista se sustenta en el aumento de casos y en el efecto negativo que ha ocasionado el fármaco en varios pacientes.
La leishmaniasis está tomando cuerpo y en la capital se están registrando casos importados de áreas endémicas como Bocas del Toro, Colón, Darién, Capira, porque existe el vector transmisor, la chitra y el reservorio natural que son osos perezosos, ardillas, ratas, perros, comentó Arquimedes Berroa, veterinario que labora en el corregimiento de Las Mañanitas.
La leishmaniasis
- Transmitida por la chitra Lutzomyia, que succiona sangre de los animales que tienen el parásito, lo inyecta al hombre, este se enferma, y salen los granos. Se le conoce como picada de bejuco o de tábano.