Un grupo significativo de campesinos, misioneros y sacerdotes, agrupados en la Coordinadora Campesina Contra los Embalses (CCC) que marcharon ayer hasta la Asamblea Legislativa, solicitaron la derogación de la Ley 44 de 1999, mediante la cual se amplió la Cuenca del Canal de Panamá, norma que catalogaron de inhumana por los efectos que tendrá sobre quienes llevan años habitando estas tierras.
Francisco Hernández, miembro de la CCC, quien habló ante el pleno legislativo, recordó a los legisladores que el campesino de hoy no es el mismo de hace años que se compraba con una lata de sardina y una botella de seco.
Los voceros de la CCC pidieron la derogación de la Ley 44 alegando que al momento que fue aprobada no se les consultó, que en todo caso serían los sectores más afectados.
Pidió a los legisladores que se hicieran la idea de que en determinado momento se les acerca alguien y les dice que tienen que salir de su casa en la cual lleva años viviendo y cuando preguntan para dónde tendrán que ir no se les brinda ninguna respuesta.
Los miembros de la CCC llegaron al Palacio Justo Arosemena, sede de la Asamblea, bajo una pertinaz llovizna y antes de ingresar a las graderías la dirigencia le prohibió que tomaran unos refrescos que las funcionarias habían servido especialmente para ellos.
Expresó que en caso de que esta gente sea despojada de la tierra, estarán en un par de años en la ciudad buscando basura en los tinacos o cerrando calle para pedir trabajo. Dijo que son hombres y mujeres acostumbrados a trabajar con sus propias manos y se les quiere despojar de su único bien que es la tierra.