Nación

Piden ley para vender autos cautelados


La gran cantidad de vehículos cautelados por la Fiscalía de Drogas, hacen necesaria la aprobación de una ley que autorice la venta de estos bienes, afirmaron los fiscales de Drogas, Patricio Candanedo y José Abel Almengor.
Candanedo pidió a los diputados miembros de la Comisión de Drogas de la Asamblea considerar la aprobación de una ley que permita la venta de estos autos que se están deteriorando.
Los policías llegan a este lugar simulando un operativo. El objetivo era "incautar" la droga que encontraran y venderla posteriormente.
De no encontrar la supuesta droga, los policías y delincuentes tenían la consigna de robar todo lo de valor que hubiera en la residencia, y en efecto fue así. Los sujetos amordazaron y golpearon a los que se encontraban en la casa para cometer su fechoría.
Olivia Aguilar Romero, otra de las víctimas de estos agentes policiales, contó a las autoridades judiciales su experiencia cuando fue visitada por las supuestas autoridades en su residencia ubicada en Las Cumbres.
La mujer dijo que los delincuentes llegaron a su residencia, sometieron a su primo, lo esposaron y cuando ella reclamó información de lo que sucedía, le contestaron que eran de la Policía Técnica Judicial y que estaban haciendo un allanamiento en búsqueda de un prófugo de la justicia.
Explicó que los sujetos mostraron placas metálicas con el escudo de Panamá y chalecos de la Dirección de Información e Investigación Policial (DIIP) de la Policía Nacional.
Agregó que estos uniformados preguntaban en todo momento por una supuesta cocaína, porque ellos se dedicaban a la actividad de "tumbe de drogas".
El caso de Romero es uno de los tantos en los que la seguridad policial ha sido vulnerada por las "manzanas podridas" de la Policía, situación que parece se le ha escapado de las manos a las autoridades estatales.
Servio Lugo, un colombiano con más de seis años de vivir en territorio panameño, también fue víctima de estos policías y contó al Panamá América la historia que marcó su vida y la de su familia.
Los delincuentes escudándose en su uniforme tocaron la puerta de la casa en Bethania, donde se dedica a la venta de chances y billetes de lotería, para realizar un presunto allanamiento.
Cuenta Lugo que al escuchar que alguien golpeaba la puerta de forma brusca su esposa se levantó y miro por la ventana, eran unos hombres que tenían armas automáticas en sus manos gritando que abrieran que se trataba de un allanamiento policial.
"Uno de ellos tenía un carné de la PTJ colgado en el pecho y a la vez detrás salió otro con uniforme de la Policía Nacional, que seguía golpeando. No queríamos salir, pero dijeron que se trataba de un allanamiento", destacó.
El extranjero dio paso a los hombres, pues asegura que no esconde nada y a pesar del estigma que se tiene sobre los colombianos, no se dedica a la venta de drogas. Lo que no sabía Lugo, era que el darle paso a estos uniformados en su casa, sería el peor error de su vida.
Los delincuentes empezaron a abrir todos los cajones de los muebles que se encontraban en la casa y todo lo que encontraban lo tiraban al piso, hasta encontrar unos B/.900 de la venta de billetes y chances. Uno de los uniformados se los echó al bolsillo, al igual que una cámara digital.
Estos sujetos querían una supuesta droga que pensaban se guardaba en la casa, explica el extranjero. Las preguntas insistentes que hacían era "dónde esta la droga".
Al ver frustrada su acción, los hombres se dieron a la fuga en una camioneta 4X4 negra, escoltada por una patrulla policial.
Los ejemplos de delitos cometidos por agentes policiales son innumerables, pero a través de un informe brindado a los medios el jefe de la entidad, Rolando Mirones, dio a conocer que el que más se comete es la extorsión a ciudadanos involucrados en delitos.
En seis ocasiones, en un periodo entre septiembre de 2005 a abril de 2006, unidades policiales se vieron involucrados en la solicitud de dinero a ciudadanos a cambio de su libertad.
Otro de los casos que asombró a la ciudadanía panameña fue el ocurrido en una farmacia ubicada en Calle 50, donde tres unidades policiales utilizaron un patrulla para perpetrar un robo.
En este caso, los delincuentes se introdujeron por la parte trasera del establecimiento y estando dentro se activó la alarma de seguridad, que sólo les permitió llevarse un celular. Una patrulla policial ayudó a los sujetos a escapar.
Luego, los uniformados regresaron a la escena del robo para disimular el hecho cometido.
Entre septiembre del año pasado y abril de este año se han registrado seis casos de asociación ilícita para delinquir, cuatro de tumbe de drogas y cinco de robo a mano armada. Unidades policiales también se han visto involucrados en golpizas a reos en las cárceles.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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