Para Itzel Rodríguez, el sorteo dominical de la lotería hubiera sido uno más, pero ayer fue la excepción.
Dejó de ganar B/. 14, porque a 15 minutos del sorteo querían venderle siete pedazos de chance en 23, con la misma cantidad de fracciones altas.
"Esto no puede ser", destacó la profesional de las finanzas, una aficionada a este juego de azar, quien ha mantenido la tradición familiar y que al menos una vez se alzó con los cuatro números del primer premio.
Su decepción se agravó cuando jugó el 23 en el tercer premio, la fecha de una de sus hijas. "¿Cómo me hubiera sentido de haber jugado en el primer premio?, ya no hubiese sido B/. 14 , sino 98", dijo la afectada.
Hasta en la misma puerta de la Lotería Nacional de Beneficencia (LNB) se venden chances (y hasta billetes) casados, con rifa y 'one two'.
No se ha conocido un plan de la lotería para atender las quejas de los compradores.
La falta de libertad para adquirir chances de bajas denominaciones (00 al 31), hace que el "chance clandestino" se mantenga como una opción, a juicio de los afectados.
La situación es tan crítica que si los tableros de los billeteros escucharan estarían asustados de tanto cruce de palabras ofensivas entre los vendedores y clientes por números.
Mañana es el Día del Billetero, pero las quejas contra ellos no termina.
Se trató de conocer una opinión del Sindicato de Billeteros, pero no fue posible.