Nación

Piden solución a problemas de Villas de Don Bosco


Filtraciones, rajaduras, techos separados de sus bases y tinas y fregadores despegados, son algunos de los daños que presentan diversas viviendas de la barriada Villas de Don Bosco en Tocumen.
Debido a llamadas de residentes a este medio para dar a conocer su problemática, se hizo un recorrido por calles y veredas de la barriada.
Efectivamente, Villas de Don Bosco es un bonito residencial que a sólo un año de su construcción, las viviendas presentan rajaduras en diversos lugares, incluidos los baños.
Los moradores se quejan de que, aunque su contrato indica que las paredes pueden presentar rajaduras hasta después de dos años, la garantía de las mismas sólo es de un año.
Pese a ello, la inmobiliaria propietaria del proyecto, sigue arreglando las rajaduras y daños, pero con gypson, un material que a los pocos días vuelve a rajarse.
Esas casas tienen un costo de alrededor de 28 mil balboas, por lo que, según sus propietarios, no se justifica que se haya usado materiales de mala calidad para su construcción, tal como les han informado algunos trabajadores de la empresa constructora, la cual es subcontratada por la inmobiliaria conocida como Procasa.
Los vecinos, de forma individual, han enviado notas a esa inmobiliaria, a la Caja de Ahorros, banco con el que los residentes tienen sus préstamos hipotecarios y a la Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor (CLICAC) para buscar solución a sus problemas, pero hasta el momento, éstos persisten.
En la Vereda C, manzana 9, casa 87, vive Dianeth Bedoya, quien sostiene que como las casas son prefabricadas, sus paredes parecen olas porque no son totalmente lisas ni rectas, pero no se queja de ello, mas sí de las rajaduras y de las paredes porosas.
Los dinteles de las puertas presentan rajaduras y los marcos poco a poco se van separando de la pared porque el gypson se despega.
Asegura que paulatinamente, las hormigas han surgido de debajo de las baldosas de los pisos y le han "inundado" la casa.
La tina de lavar se ha despegado y su fregador liquea. Cuando han ido a reparar las rajaduras, debe quitar su papel de pared con el cual ha decorado su hogar. Cuando se realizan esos trabajos, ella debe volver a comprar el papel, lo que representa un gasto adicional.
Por su parte, la familia González, en la Avenida H, Manzana 9, se queja de que el techo se ha levantado y al arreglarlo, no lo colocaron en su misma posición, por lo que se ve separado de la pared, tanto en la parte frontal como en la de atrás.
"Aquí no se puede clavar ni un clavo porque se rajan las paredes", dijo una de las residentes en la Casa 88, al tiempo que argumentó que ayer estaba instalando verjas de hierro y al hacerlo, su casa se rajó más aún.
En tanto, la familia Rivera sostiene que después del temblor suscitado hace unos meses en el país, las paredes de su casa se rajaron, especialmente en el baño y por la parte de afuera de éste, sobre el dintel de la puerta de una de las recámaras.
En la vereda A, casa 33, la familia Ceballos argumenta que se le filtra el agua cuando llueve y, lo que es peor, eso ocurre por una rajadura que pasa justo por donde está un tomacorriente. Eso ya fue arreglado, pero volvió a rajarse. También está rajada una de las paredes del cuarto principal.
También su fregador liquea y está separado de la pared porque el silicón usado se ha despegado. La pared que divide su casa con la de su vecino está rajada, tanto por su lado, como por el del vecino.
Su techo también está despegado y asegura que en su terreno hay ojos de agua. Su propietaria se queja de que reporta los daños, pero si los arreglan vuelven y salen.
Por su parte, la familia Forchiney informa que también la calle principal se ha convertido en un peligro para los residentes porque ésta conecta directamente con el Corredor Sur y los autos pasan a mucha velocidad. Además, transitan buses y camiones, cuyas vibraciones se sienten muy fuertes dentro de las viviendas.
Esta familia vive en la vereda C, manzana 8 y también su casa presenta rajaduras, si bien no traspasan las paredes.
Su propietario aseguró que hoy colocarán dos o tres resaltos (policías muertos) para la seguridad de niños y ancianos que no pueden salir a la calle, debido al peligro por la velocidad con la que transitan los vehículos. Ya pusieron unos y el Ministerio de Obras Públicas (MOP) se los quitó, asegurando que colocarían otros, pero no lo hizo.
Otra residente dio a conocer que el agua se le filtra por el piso y que su lavamanos se le cayó, por lo que pide a la empresa que se lo arregle.
Varios residentes entrevistados informaron que el propietario de la empresa, Isaac Mizrachi, los visitó y se comprometió a arreglar los daños, pero aún no les ha dado respuestas satisfactorias, toda vez que al arreglarlos, a los pocos días vuelven a aparecer. Además, los ingenieros no inspeccionan los trabajos de reparación.
Aseguran que no tienen intención de hacer daño, sino de que se les escuche y solucionen los problemas que tienen con las casas, que hoy son mínimos en comparación con lo que puede suceder después, si no se atienden a tiempo.
Cristina Spadafora es una usuaria del transporte colectivo que envió un E-mail a esta sección para llamar la atención de las autoridades, pues últimamente los conductores de taxis han tomado como "punto de acopio de pasajeros" o "piquera" la parada de buses del centro comercial "Plaza Concordia" en Vía España, al lado del Banco Nacional de Panamá.
Debido a esta anomalía, informa esta lectora de


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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