Sao Paulo, Brasil.- En Latinoamérica se observa una creciente preocupación de que el efecto del Plan Colombia con que Bogotá y Washington proponen acabar el narcotráfico y la guerrilla pueda terminar en mayores problemas para toda la región.
Algunos gobiernos, aunque no todos, temen que con la ayuda de 1,300 millones de dólares que Estados Unidos comprometió al gobierno del presidente Andrés Pastrana, se podría afectar profundamente las relaciones interamericanas.
Los observadores creen que esta ayuda, en vez de avanzar al proceso de paz y reducir la producción de drogas, podría llevar a una escalada del narcotráfico así como de la actividad guerrillera que podría rebasar las fronteras de Colombia y crear graves situaciones para los países lindantes, desde Panamá hasta Venezuela y Brasil.
Tanto se ha agudizado este temor que algunos diplomáticos no descartan la posibilidad de que el tema Colombia podría introducir una nota de discordia en la primera reunión de los 12 jefes de Estado y Gobierno de Sudamérica convocada por el presidente Fernando Henrique Cardoso a celebrarse esta semana en Brasilia.
Por eso no sorprende que Brasil fue uno de los pocos países que recibió con cierta frialdad la reciente visita de la secretaria de Estado, Madeleine Albright, en su gira relámpago por Sudamérica solicitando el apoyo regional para el Plan Colombia. Chile y Venezuela comparten esta cautela, al igual que Panamá, que ha exteriorizado su preocupación de que con el incremento en la ayuda militar se complique la situación fronteriza.
Por otro lado, el gobierno de Perú, del presidente Alberto Fujimori, cuya reciente reelección fue duramente criticada por Washington, es quien ha salido más a favor de una política de represión y mayor despliegue militar en las fronteras.
En Brasil la reserva sobre la expansión de la ayuda militar a Colombia se expresa no sólo en círculos gubernamentales, sino que se detecta en las páginas editoriales de los periódicos y en las conversaciones cotidianas en las calles y restaurantes.
En el mundo profesional, por ejemplo, causó un fuerte impacto una reciente reunión de abogados colombianos que viajaban hacia una convención en Buenos Aires, pero que confiaron a sus homólogos brasileros su escepticismo sobre el plan de Pastrana.
"Por un lado comparten la posición de los europeos, que a diferencia de Estados Unidos se preocupan por fortalecer el proceso de paz y entienden mejor los componentes históricos y sociales del conflicto, y por otro temen que Pastrana ya no tiene el control de la situación," señaló un reconocido jurisconsulto que participó en la reunión.