Una técnica que emplea plantas naturales, rocas y arcilla podría se aplicada en Panamá para el tratamiento de aguas servidas, a bajo costo y con altos rendimientos, informó el experto Daniel Delvalle.
Aunque esta técnica fue empleada hace cientos de años por los aztecas, su uso no está extendido en la región, por lo que Alemania la ha rescatado y la emplea con éxito.
Delvalle, quien posee basta experiencia en materia de tratamiento de aguas servidas en Alemania, sostiene que esta tecnología simple es de gran aplicación en áreas urbanas.
Explicó que estas plantas con vegetación parecen unas piscinas con niveles, las que se rellenan con piedras grandes, grava y arena, y hace las veces de fosa séptica donde se sedimentan los sólidos y se decanta el agua con los últimos sólidos flotantes.
En esta fosa el agua fluye verticalmente y sale por una tubería para luego pasar a otra piscina poblada por plantas donde en las raíces los microorganismos destruyen jabones y otros desechos orgánicos.
En una tercera piscina se realiza una última prueba donde el agua ya se encuentra en niveles aceptables para su destino final, que en el caso de Panamá sería la bahía, que por ahora es el gran tanque séptico de la capital.
Delvalle señala que todo este proceso sería una garantía natural de saneamiento de la bahía, y explicó que en la última tina la presencia de algunas plantas y peces servirían para determinar que el agua ya tiene un grado de tratamiento aceptable. Un sistema de monitoreo de especies vivas se aplicaría en esta fase.
El agua que sea tratada con este método puede tener usos industriales y agrícolas, pues sirve para regadíos, en las calderas e incluso para lavar.
El experto panameño adelantó que las ventajas de estas plantas por vegetación está en que no necesitan costosos mantenimientos periódicos ni mano de obras especializada, aspectos que sí requieren plantas sofisticadas con tecnología de punta.
Ilustró el caso de Manaos, en Brasil, donde unas 58 plantas mecánicas de tratamiento de agua no funcionan y parecen ruinas dentro de una ciudad, dado que se les han dañado algunas piezas y no hay presupuesto para repararlas.
El especialista en microbiología también ilustra que en las plantas con vegetación no se llenan las piscinas a su capacidad para evitar que se conviertan en criaderos de mosquitos, con lo que se elimina la preocupación de ciertos sectores en este sentido.
Delvalle también hizo énfasis en que los ciudadanos tomen conciencia de la necesidad de cuidar las fuentes de agua y de no tirar basura en ríos y quebradas, desechos que van al mar.
Sostuvo que en el país es necesario dictar normas sobre la protección de un recurso tan valioso, así como controlar su uso, pues es obligación del Estado garantizar a los habitantes una vida saludable.
En el caso de Panamá, puso como ejemplo de contaminación, a quienes tiran aceites quemados en las alcantarillas, residuos que van a los ríos, quebradas y el mar.
La contaminación del agua también guarda relación con la contaminación del suelo, pues hay sustancias que se filtran hasta las aguas subterráneas y afectan los posteriores usos que se les puede dar.
Ante esta situación, recomendó que también se legisle en materia de protección de los suelos y se establezca en forma clara el procedimiento a seguir en casos de contaminación.
El científico afirmó que en esta materia hay que tener mucho cuidado para no importar "legislaciones", pues resultaría delicado aplicar estándares que no correspondan a la realidad panameña.
Indicó que en muchos de estos casos hay presión de las grandes empresas que contaminan, a las que les conviene niveles de acción bajos, pues su responsabilidad sería proporcional.
Delvalle, quien cuenta con vasta experiencia en descontaminación de suelos, se mostró optimista de las posibilidades de limpieza de los polígonos de tiro utilizados por Estados Unidos en Panamá, aunque admitió que la tecnología aplicable es costosa.
No obstante, sostuvo que el gobierno estadounidense podría conseguir con las grandes compañías de ese país mejores precios para trabajos de detección de municiones y desactivación.
Afirmó que habría que hacer responsable a quienes contaminaron, de llevarse los restos de las municiones hasta las plantas de incineración. En este punto se toma en cuenta los indicios de que incluso se usaron armas químicas.