Jirote es un pueblo perdido en el tiempo y el espacio. El poblado no aparece en los mapas de la República de Panamá y sus casi 200 habitantes tampoco figuran en el Censo Nacional. Ubicado en la espesa selva bocatoreña, a más de 10 horas a pie desde Santa Fe, en Veraguas, estos indígenas ngöbe-buglés no conocen su patria, y ella tampoco sabe que existen.
La sección de cartografía de la Contraloría de la República no tiene a este poblado registrado en los mapas oficiales de Panamá confeccionados apenas en 1996. El lugar es inédito para estas autoridades.
Los "jiroteños", si hay que llamarles de alguna forma, saben que una mujer dirige el rumbo del país y aunque pocos han visitado la capital...la imaginan "con muchos carros", sin embargo, no fue hasta hace dos años cuando por primera vez vieron un helicóptero, justo con la llegada de una Organización No Gubernamental de España.
A pesar de todo, desean sentirse panameños, para ello sólo piden que el más sagrado emblema de la patria: la bandera, ondee en el techo de penca, casi destruido, que hoy les sirve de escuela a sus niños.
Para llegar allá es necesario atravesar el río Calovébora, límite natural entre ambas provincias. Luego se recorren unas 4 horas y media por montañas, cruzando el río Chelelé en dos tramos. Es un estrecho sendero que sólo puede ser recorrido a pie.