Se ha dicho que la historia es para la humanidad, lo que la memoria para los hombres. Si ello es así, tal parece que Panamá se quedará sin historia y sin memoria, a juzgar por las pocas horas y la falta de continuidad de la enseñanza de esta disciplina, tanto en la Enseñanza Básica General, como en la escuela secundaria y la universidad.
De hecho, en la Universidad de Panamá se imparten unas 100 carreras, de las cuales sólo en siete se enseña historia de Panamá.
Existe una crisis educativa global que se percibe, particularmente, en la enseñanza de la historia de Panamá, a juicio del doctor Celestino Andrés Araúz, catedrático de esta disciplina en ese centro de estudios superiores.
El profesional, quien preside la Comisión de la Enseñanza de la Historia, que propugna porque se enseñe esa disciplina en todas las carreras universitarias, argumentó que hoy día, si se le pregunta a un estudiante de secundaria cuándo se separó Panamá de Colombia, no lo sabe, pero si se le pregunta cuáles son los títulos de los últimos reggaes, no sólo los conoce, sino que los canta completos.
Ello demuestra una profunda crisis en la enseñanza y el desconocimiento de algo tan fundamental, como es saber de dónde venimos, quiénes somos y hacia dónde vamos, advirtió.
Se ha llegado a un punto en que el panameño se identifica con las luchas de otros continentes, pero desconoce las necesidades de Panamá, y más aún, la propia identidad como panameño.
Hasta la forma en que se suscitan las protestas por parte de los estudiantes de secundaria y universidad, denota el desconocimiento del pasado, sostiene Araúz.
Una de las causas fundamentales de esa situación, es la forma en que hasta ahora se ha enseñado la historia. Esta se ha limitado a fechas, nombres y lugares, sin incluir el análisis y la búsqueda de los porqués, explica el catedrático.
Se ha concebido la historia como una simple recopilación de acontecimientos considerados importantes, a fin de que el estudiante los memorice para presentar un examen. Sin embargo, no se pasa a considerar, y a veces hasta se ocultan premeditadamente, los acontecimientos políticos, económicos, sociales y culturales que inciden en esos sucesos. En consecuencia, el estudiante no aprende a analizar, sino a memorizar.
Eso ha creado apatía hacia la enseñanza y el conocimiento de la historia, recalcó Araúz. Este es el concepto vulgar que se tiene de la historia: la memorización de fechas, resaltó.
PROPUESTA
Como consecuencia de lo anterior, docentes universitarios de esta materia, decidieron crear una comisión (de la Enseñanza de la Historia) no sólo para que en todas las carreras universitarias se enseñe historia de Panamá, sino porque, como quiera que los egresados del Departamento de Historia de la universidad son los que enseñarán la materia en los colegios, existe entonces una estrecha vinculación con los cambios curriculares de la Enseñanza Básica General y de la Media.
De ahí que la comisión enfrente la situación en dos direcciones: La Universidad de Panamá y el Ministerio de Educación.
En la universidad, la comisión propuso ante el Consejo Académico, el pasado 21 de marzo, que la asignatura de Historia de Panamá se dicte en todas las facultades y en todos los centros de enseñanza del país.
La asignatura - según la propuesta — deberá ser impartida por especialistas del Departamento de Historia de la Facultad de Humanidades, durante dos semestres académicos, cada uno con tres horas de crédito y a partir del primer semestre del año académico 2002.
Esta propuesta busca cumplir con lo establecido en el artículo 89 de la Constitución Política de 1972 que señala: “Se reconoce que es la finalidad de la educación panameña fomentar en el estudiante una conciencia nacional basada en el conocimiento de la historia y los problemas de la patria”.
Asimismo, consolidar la formación cívica para el ejercicio de los derechos y deberes de los ciudadanos, fundamentada en el conocimiento de la historia, los problemas de la Patria y los más elevados valores nacionales y morales.
Actualmente sólo en las Facultades de Humanidades, de Administración Pública y de Medicina Veterinaria de la Universidad de Panamá se imparte la asignatura de Historia de Panamá en las licenciaturas de Historia, Geografía e Historia, Geógrafo profesional, Filosofía e Historia, Archivología, Diplomacia y Medicina Veterinaria, respectivamente.
Otro de los puntos en los que se sustenta la propuesta, es que un examen exhaustivo de los programas de Educación Básica General para las escuelas del país, del primero al noveno grado, revela que la enseñanza de la Historia de Panamá ocupa un lugar complementario entre las diversas ciencias sociales que se ofrecen a los estudiantes para la formación académica.
Los docentes sostienen además, que, dándole la relevancia que merece la enseñanza de la Historia de Panamá en todos los centros educativos del país, públicos y privados, se podrá cumplir con los fines y objetivos establecidos en la Constitución Política y en las disposiciones legales pertinentes.
Por otra parte, el doctor Araúz es de la opinión de que, poniendo en práctica esta propuesta, se le hace a Panamá el mejor tributo, justamente cuando está a punto de cumplir su centenario como república independiente.
EN LA PROCURADURIA DE LA ADMINISTRACION
La propuesta de los docentes de Historia ante el Consejo General Universitario, hasta ahora ha quedado sólo en eso: Una propuesta.
Por lo tanto, los historiadores dieron el siguiente paso para lograr su propósito: El 6 de junio de 2001, elevaron una consulta sobre su propuesta ante la Dirección de Asesoría Jurídica de la Universidad de Panamá.
El licenciado Oscar Ceville, director de esa dependencia, respondió que las disposiciones enumeradas en la propuesta no tienen carácter coercitivo, sino programático, “es decir, que la obligatoriedad en su aplicación depende de que sean desarrolladas legal o reglamentariamente”.
Ceville concluyó que, “de no existir disposición legal o reglamentaria que obligue expresamente a la Universidad de Panamá a incluir en sus planes de estudio la enseñanza de la asignatura Historia de Panamá, como ocurre con la enseñanza del Español (ver Ley No.25 de 27 de junio de 2000), el Consejo Académico queda en libertad de tomar o no una decisión de tal importancia”.
Y he aquí que, no conformes con la respuesta, decidieron, a través del decano de la Facultad de Humanidades, Carlos David Castro, elevar el tema a consulta ante la procuradora de la Administración, Alma Montenegro de Fletcher, el 4 de julio de 2001.
Ahora, corresponderá a la funcionaria pronunciarse al respecto. Para ello,