Aunque el correcto manejo de los desechos hospitalarios en todos los hospitales del país es responsabilidad directa del Ministerio de Salud (MINSA), esta tarea se ha dejado a los directores médicos, tanto de hospitales estatales como de los privados.
El MINSA reconoce que no tiene la capacidad para establecer una supervisión presencial en todos los puntos en donde se generen desechos hospitalarios.
Los desechos clínicos no se producen solo en los grandes hospitales, sino en cada uno de los centros en los que de alguna manera se brinda salud, como lo estipula el Decreto Ejecutivo 111 del 23 de junio de 1999.
Se entiende como desechos hospitalarios las gasas, guantes, jeringuillas, recipientes sanguíneos y productos químicos utilizados en laboratorios.
En los grandes hospitales, se cumple con la separación de la basura hospitalaria de la basura común, al depositar los primeros en bolsas rojas de polietileno con un nivel de resistencia.
Pero el MINSA no alcanza a supervisar al 100% que en los hospitales se esté cumpliendo con lo que estipula el Decreto Ejecutivo en mención.
En hospitales como el Santo Tomás y el Complejo Hospitalario Metropolitano de la Caja de Seguro Social (CSS) se generan diariamente cerca de tres toneladas de desechos hospitalarios, cuya recolección es responsabilidad del personal de ambos hospitales, según dijo una fuente.
A pesar de que el MINSA no está en capacidad de supervisar todas las instalaciones médicas del país, Eduardo Lucas Mora, director general de Salud de este ministerio, afirma que se hacen supervisiones esporádicas y reuniones con los responsables , especialmente en grandes hospitales.
Precisó que, pese a que se hacen reuniones con el personal responsable de los procedimientos en los establecimientos hospitalarios, no existe un documento, protocolo o registro que certifique cómo se está manejando la recolección, almacenamiento, traslado y disposición de la basura.
Según Mora, estas reuniones se desarrollan trimestralmente. Sin embargo, fuentes de hospitales privados indicaron que en algunos casos solo se desarrolla una reunión al año.
Sin control.
Los grandes hospitales cuentan con personal propio o contratan empresas privadas que se encargan de la recolección de los desechos hospitalarios, pero ¿qué sucede con la clínicas y centros médicos pequeños donde no se genera suficiente cantidad de desechos que sea atractivo para las empresas que se dedican a esta actividad?
Panamá Américaintentó obtener mayores detalles con el ministro de Salud, Franklin Vergara, pero no respondió su unidad de celular.
En los casos de clínicas pequeñas, no hay una supervisión y el tratamiento de los desechos está sujeto al personal de mantenimiento o de aseo, y la disposición y traslado queda bajo la responsabilidad de la Autoridad de Aseo Urbano y Domiciliario (AAUD).
En el caso de los grandes hospitales, una vez que los desechos se ubican en los depósitos herméticamente cerrados, conocidos como “caja roll-of”, son recogidos y transportados en camiones hasta el relleno sanitario de Cerro Patacón, en donde son vaciados en fosas que de forma estratégica se han construido, alejadas y con seguridad para impedir el paso de los pepenadores.
Disposición final.
Cuando los camiones especiales, debidamente identificados llegan al relleno sanitario con desechos hospitalarios procedentes de los hospitales públicos o privados, son guiados hasta el sitio señalado para depositar los desechos.
No obstante, de acuerdo con fuentes del relleno sanitario de Cerro Patacón, no se ha podido cumplir con plan de tratamiento final (PTF).
Este plan, que es el ideal para estos casos, incluye la instalación de un incinerador que hasta la fecha no se ha podido adquirir.
De acuerdo con el PTF, el Municipio de Panamá debió aportar los fondos para instalar el incinerador.
Al no poder adquirir este equipo, la administración de Cerro Patacón ha tenido que recurrir a trabajar con “fosas” dentro del perímetro del relleno, para evitar que se produzca una contaminación en el ambiente.
Una vez que se agota la vida útil de la celda, se sella la superficie con arcilla artificial con una capa de 60 centímetros.
La sección en donde se deposita la basura hospitalaria en el relleno sanitario está vedada al acceso de personas que se dedican a buscar entre los desperdicios.
Estas fosas están ubicadas aproximadamente a unos 600 metros del sitio más cercano donde se permite la entrada a personas y a los pepenadores.
El PTF para Cerro Patacón establece que debe haber un equipo especial debidamente protegido con botas plásticas, traje especial, guantes, mascarillas, lentes de protección y cascos, guiando a los camiones que llevan los desechos hospitalarios.
Según el PTF, para Cerro Patacón, la zona destinada a residuos hospitalarios tendrá una cerca de ciclón con portón único de entrada y salida.