Cuatro de las que han sentido el llamado de Dios son herreranas y dos son de la provincia de Panamá. Todas se encuentran en un periodo de meditación y discernimiento para luego decidir si toman los hábitos.
Al preguntarle por qué hay un bajo número de aspirantes, Tuñón afirma que las jóvenes de hoy no quieren asumir compromisos religiosos, y aunque se hace lo posible por anunciar el plan de Dios, no existen las respuestas esperadas.
Agregó que la familia por lo general no apoya la decisión de la joven, tal vez por desconocimiento de este estado de vida o por la influencia de testimonios negativos, lo que es un error porque no hay que generalizar.
La religiosa considera que Panamá tiene que trabajar mucho en la formación de la conciencia de las jóvenes panameñas, para hacerles comprender que también se le puede servir al Señor a través de la formación de hogares santos, orientando un país y sirviendo al prójimo que lo necesite.
La misionera Tuñón señaló que ellas realizan encuentros vocacionales donde se invita a la comunidad a conocer la vida de Jesús. Durante este proceso, que dura de seis meses a un año, se efectúan varios encuentros de seguimiento, y si alguna joven siente el deseo de participar, hace la petición formal de visitar y conocer la comunidad religiosa. A esta fase se le llama aspirantado.
Luego de seis meses comienza el postulantado, que es una etapa de meditación. En esta fase se integra oficialmente a la comunidad de religiosas, donde se le forma en el conocimiento de Jesús y el sentido de la misión.
Si la muchacha reafirma su compromiso, pasa a la tercera fase, que es el noviciado, el cual dura dos años. Este es un proceso intenso donde se enfatiza la parte espiritual, lo que la movió a optar por este estilo de vida.
La catequista manifestó que después la joven pide a la comunidad religiosa aprobar sus primeros votos de pobreza, castidad y obediencia, lo que la convierte en una hermana misionera.
Añadió que las chicas de la fase del postulantado visten generalmente falda azul y camisa blanca.
La misionera explicó que el hábito es para ellas un signo de consagración.
También dijo que el corte de cabello simboliza su entrega a Dios y significa que se renuncia al mundo material para entrar al espiritual.
La hermana Tuñón relata que antes de la vida religiosa ella llevaba una vida corriente, estudió farmacia en la Universidad, ejerció la profesión y hasta estuvo comprometida para casarse.
Pese a que su vida era tan común como el resto de las muchachas de su edad, sintió que el llamado de Dios fue más fuerte y por eso optó por los hábitos.
El Panamá América pudo constatar que en el país hay 32 congregaciones religiosas femeninas. La población la integran 258 hermanas, de las que sólo 75 son panameñas.
En Panamá se ha popularizado el uso del término "monja" para referirse a las ciudadanas que dedican su vida por completo al Señor, pero la hermana Tuñón aclara que "religiosa" es el concepto correcto.
Aclaró que las monjas son las que están recluidas en monasterios, sin contacto con el resto de la gente.
Hemos leído con gran interés su versión del nepotismo en Panamá, sobre todo cuando no mencionan que en el gobierno anterior hubo nepotismo de grandes proporciones. Es increíble que el rollizo Sr. Pérez Balladares diga que en su gobierno "que él sepa", no hubo nepotismo, cuando todas las primas hermanas de su esposa tenían alguna conexión con el gobierno, sea como esposas de embajadores o como cónsules. Esto, desde luego, por no mencionar al consuegro de Sr. Pérez, que fue nombrado Cónsul General de Panamá en Nueva York.
"Si Uds. creen que esa lista que han sacado va a asombrar a nadie, el asombro es por lo medidos que han sido. Personas que podían haber colocado a una larga lista de parientes, y no lo han hecho" (…) "esas listas que Uds. están publicando son contraproducentes porque uno pensaría que íbamos a ver dos mil nombres, y lo que han sacado da risa. Están haciendo una tempestad en un vaso de agua". Esta es una nota enviada por Elena Fabregat (sic):
"En Panamá no hay nepotismo. Nepotismo hay en Saudi Arabia donde todos los príncipes son hijos del mismo padre". Por otro lado, el ingeniero Francisco Pérez Salamero notificó, mediante una nota enviada al director de este diario, Octavio Amat, que él no labora en el gobierno desde agosto del año 2000. Antes de eso, y desde junio de 1999 fue nombrado como asesor técnico de Segumar en Nueva York.
Esas listas han llegado acompañadas de notas de apoyo a los reportajes citados. Muchas de esas notas no podemos publicarlas por tres razones:
- Unas porque no llegan firmadas y otras para proteger la identidad de sus remitentes que, en algunos casos, son funcionarios públicos.
- Porque consideramos que es preferible dar prioridad a las notas adversas a los reportajes.
- Porque algunas, en su contenido, expresan palabras hirientes y fuertes.
Entre sus planteamientos se destaca el siguiente: "Alberto Magno Castillero Pinilla fue despedido como Embajador en Rep. Dominicana en octubre del año pasado, apenas el padre anunció que se manejaría en forma independiente en la Asamblea".
Finaliza haciendo un llamado a que se continúe con la labor de informar sobre el nepotismo, porque está dando buenos resultados.
"Viene de la voz italiana nepote, que significa sobrino. Los antiguos papas la utilizaron para designar al pariente suyo que solía desempeñar las funciones de primer ministro o secretario privado. Desde entonces, nepotismo significó la preferencia que un gobernante o funcionario público da a los miembros de su familia en la ocupación de los cargos públicos, concesiones estatales, contratos, o en el disfrute de privilegios vinculados a la administración del Estado, con olvido del mérito de otras personas. Las leyes suelen prohibir esta conducta que es, sin duda, una forma de corrupción tanto porque sirve desde el poder intereses particulares como porque es el parentesco, y no el mérito, el que determina esas preferencias. En la vida política el nepotismo es un fenómeno bastante frecuente. Generalmente los regímenes de tipo personalista son los que más incurren en esta práctica". Por su parte, María Isabel Pittí, hizo llegar una nota vía fax, en la que entre otras cosas, argumenta que después de leer las declaraciones de la ministra de Educación, Doris Rosas de Mata: ´no tengo tantos parientes en el Gobierno´… (El Panamá América 17/4/2002) (…) "en su afán de justificar lo injustificable apela a lo legal y desconoce absolutamente lo moral. ¿Cómo puede la ministra de sus parientes firmar un Decreto Ejecutivo mediante el cual obliga a los estudiantes a cumplir el Juramento a la Honradez, enseñándole con ejemplo malsano prácticas de deshonestidad en nepotismo?".
En esa misma línea, otro lector envió una larga lista de familiares de la ministra, que no estaban incluidos en la publicada por este medio.