Ayer, la rutina en el corregimiento de El Chorrillo, como para el resto de los ciudadanos, fue indiferente.
Desde temprano, la actividad comercial en los pequeños locales de venta de comida en El Chorrillo siguió su ritmo. Con frecuencia se observó la presencia de fotógrafos y periodistas con el deseo frustrado de captar una reacción distinta sobre la llegada de Noriega al país.

La indiferencia de quienes vivieron aquel 20 de diciembre de 1989 se apoderó de los que residen en el reconstruido El Chorrillo.
En las canchas sintéticas, los niños parecían aislados de lo que a su alrededor acontecía y de saber que 22 años atrás el lugar en donde patean la esférica fue la batalla, que hasta la fecha no arroja un registro exacto de las víctimas de la invasión.

Agerardo Quiel, sargento primero jubilado de la extinta Fuerzas de Defensa, relató a Panamá Américaque la mayor preocupación de los residentes es la inseguridad que se vive y a la que están expuestos .
Sobre el regreso de Noriega, Quiel no tiene mayor comentario, y se limitó a decir que “es bueno para el país su regreso para los que reclaman justicia”. Sobre su cuestionada presencia fue claro: “Los rabiblancos son los que no quieren, a los demás nos da igual”.

Pasada la 1:00 p.m., Elena Turner , miembro del Comité de Apoyo a Noriega, relató con ironía que la llegada del general les trajo suerte a los cabalosos con el número ganador de la lotería de ayer, 89, año en que se registraron los acontecimientos.
Consciente de los hechos, Turner defendió el derecho que le asiste a Noriega como panameño, para que en su condición de reo pague condena en suelo patrio. Inclusive abogó por el derecho que tiene al “perdón”.
Mientras Turner dejó clara su posición de seguir al exhombre fuerte, la también dirigente de El Chorrillo, Olga Cárdenas, del batallón “Liberación Latina de Barraza Rufina Alfaro”, pidió perdón a Dios y al pueblo panameño por los actos que lideró en 1989.
Consideró necesario, ante este nuevo capítulo de la historia, dejar las cosas claras con los que todavía resienten la presencia de Noriega en Panamá.
El comercio no se detuvo.
Aunque la expectativa del retorno del Noriega acaparó la atención de las autoridades, políticos y medios de comunicación, para el resto de la población no hubo razón para suspender las labores del día.
En un recorrido dePanamá Américapor distintos centros comerciales de la ciudad, “malls” y avenidas, se pudo comprobar que la actividad comercial se dio en completa normalidad.
A María Lasso la encontramos en Albrook Mall. Ella aprovechó la distracción ciudadana para completar las compras para las fiestas de fin de año.
“La verdad es que aunque es un acontecimiento importante no debe paralizar a todo un país, y menos de un hombre que hizo tanto daño”, relató Lasso, una compradora.
El tráfico vehicular y demás actividades se desarrollaron sin interrupción.
Desfile Navideño.
Aunada a la llegada de Noriega y las compras navideñas, otro grupo de panameños decidió participar ayer del desfile “La magia de la Navidad” en la Calle 50. La actividad, organizada por la Alcaldía de Panamá, quedó deslucida por la escasa participación de la empresa privada e instituciones.
La ruta del desfile, antiguo bastión de la Cruzada Civilista, coincidió con la llegada del general Manuel Antonio Noriega, que impidió que más panameños se concentraran en la actividad.