Nación

Poderosa ave de presa halla refugio en Panamá


Sus garras son tres veces más poderosas que las mandíbulas de un perro Rottweiler y puede despedazar un brazo humano de un sólo movimiento, pero el águila arpía es débil para sobrevivir la deforestación, lo que la convierte en una de las aves más amenazadas en América Latina.
El Centro Mundial para las Aves de Presa, con sede en Estados Unidos, temiendo que el águila arpía se extinga pronto, ha puesto en marcha una oficina en Panamá para criarla en cautiverio y luego liberarlas a su ambiente .
Cerca de la extinción en México y Centroamérica y desapareciendo en América del Sur, el águila arpía es el ave de presa más grande y poderosa del reino animal. La longitud de un espécimen pequeño con las alas extendidas es de cerca de dos metros, y el depredador alguna vez vivió en comunidades de millares a lo largo de la región que va desde el sur de México hasta el norte de Argentina.
Hoy en día, menos de 50 sobreviven en México y Centroamérica y apenas unos cientos quedan repartidas en Venezuela, Brasil, Ecuador, Colombia, Guyana Francesa y el norte de Argentina, de acuerdo a grupos ambientalistas.
A fines del año 2000, el Centro Mundial para las Aves de Presa estableció en la ciudad de Panamá un llamado Fondo Peregrino, con apoyo financiero de la estadounidense Agencia para el Desarrollo Internacional.
En enero, el centro fue testigo del nacimiento de un par de pichones de águila arpía, las primeras en nacer en cautiverio en Panamá. Dos más nacieron este mes.
El fondo espera criar hasta diez águilas por año en los próximos quince años, para liberarlas gradualmente por toda Centroamérica.
"Estas aves increíbles necesitan nuestra ayuda en este punto crítico si es que queremos que sobrevivan", dijo el director del fondo de Panamá, Leonardo Salas.
Conocida como el gran tiburón blanco del reino de las aves, el águila ha sufrido mucho a medida que los bosques han sido deforestados para dar paso al desarrollo económico.
En los últimos 30 años, cerca de 15 por ciento de la Amazonia brasileña ha sido deforestada -una área del tamaño de Francia-, según el grupo ambientalista Greenpeace.
Un águila arpía sólo necesita un territorio de 30 kilómetros cuadrados para sobrevivir en su medio ambiente. La cacería ilegal también ha sido una amenaza para las aves y ha diezmado sus poblaciones locales.
El fondo Panamá es la continuación de un fracasado proyecto estadounidense. De 1996 al 2000 se hicieron varios intentos en Idaho para criar a los gigantescos raptores en laboratorios, en un clima tropical artificial. "Pero sólo unos pocos huevos pudieron empollarse y las aves que nacieron eran muy débiles para sobrevivir en un ambiente silvestre", explicó Salas.
En Panamá, Salas y su equipo de científicos aseguran que la mudanza del proyecto desde Idaho hasta un clima genuinamente tropical contribuyó a criar con éxito a las águilas.
Panamá está particularmente ansiosa de evitar la extinción de esta águila, que es el ave nacional y emblema del país. Las aves pueden reproducirse en los remotos lagos y áreas del bosque tropical a ambos lados del Canal de Panamá, de acuerdo al Fondo Peregrino.
El fondo, que invierte unos 30.000 dólares al año para criar y mantener a las aves, protege también a 11 águilas donadas por zoológicos en Venezuela, Ecuador y Estados Unidos. El objetivo es liberar esas aves cuando sean adultas.


fecha edicion
old id
86352
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América