Dos meses antes de la crisis sanitaria por el envenenamiento de varios medicamentos del Seguro, el Colegio Nacional de Farmacéuticos se opuso a seguir "la práctica no profesional" de mezclar productos terminados para obtener uno nuevo, por los riesgos que podría acarrear los pacientes.
Este gremio siguió el "pie de la letra" un informe técnico de la dirección de Farmacia y Drogas, ente rector de las farmacias a nivel nacional, que advertía que esta práctica era "inaceptable" desde cualquier punto de vista.
Sin embargo, la dirección Nacional de Prestaciones Médicas del Seguro dio una contraorden por medio de una circular, obligando a los farmacéuticos a continuar esta práctica, hasta que se diera la capacitación y divulgación a los especialistas que intervenían en este proceso.
Este hecho fue considerado como una "intromisión" en el libre ejercicio de la profesión farmacéutica, porque, si le sucedía algo a un paciente, los únicos responsables serían los farmacéuticos por ejercer una mala práctica en su ámbito de acción.
Al respecto, la dirección Nacional de Prestaciones Médicas aclaró ayer que la instrucción buscaba lograr, a través del convencimiento científico, un cambio de actitud tanto del cuerpo médico como farmacéutico, ya que habían sido prácticas tradicionales en la prescripción de medicamentos.