La disminución de los efectivos policiales en comunidades como Yapé, Río Chico, Capetí y Vista Alegre, pertenecientes a Altos del Tuira, ha puesto en alerta a los moradores de estos lugares que han decidido no enviar a sus hijos a la escuela por la inseguridad en la que viven.
Solicitaron una explicación de por qué las unidades de la Policía de Frontera han destruido las trincheras y desaparecido de los lugares mencionados.
Esta situación ha generado que los educadores no impartan clases en los centros educativos, por la ausencia de los estudiantes y también porque se encuentran atemorizados por la repentina retirada de los destacamentos de seguridad.
En el pasado los habitantes de estas comunidades han sido víctimas de los guerrilleros colombianos, por lo que tienen miedo de que nuevamente lleguen y desvalijen sus comercios y atenten contra sus vidas.
El ministro de Gobierno y Justicia, Daniel Delgado Diamante, negó que en Darién haya seguridad, y confirmó la movilización de las unidades policiales y la destrucción de las trincheras, pero aseguró que se debe a que mejorarán la seguridad en la provincia.
Al mismo tiempo dijo que una trinchera no puede mantenerse demasiado tiempo en un mismo lugar porque no resulta efectiva.
Ante el revuelo que se ha generado el viceministro de Gobierno, Severino Mejía y la gobernadora de Darién, Juana López visitarán los poblados.
Moradores de los poblados de Altos del Tuira no enviarán a sus hijos a la escuela hasta que reciban una explicación.
Los educadores de la escuela de Capetí se trasladaron a El Real de Santa María para su seguridad.
La última vez que los poblados de Altos del Tuira sufrieron atentados por parte de los paramilitares fue en el año 2003, cuando ingresaron a Paya y Pucurú.