La Policía Nacional no cuida las fronteras, sino que utiliza los poblados como escudos para protegerse, según moradores de comunidades darienitas entrevistados por El Panamá América.
Argumentan que las trincheras están ubicadas muy cerca de las viviendas y en el centro de los pueblos, lo que a su juicio constituye un peligro para ellos, pero a la vez una protección para la Policía en caso de una incursión de grupos insurgentes.
Existen alrededor de seis retenes desde Bayano hasta Punuza, en la carretera y a orillas del río Tuira, en el centro de los pueblos, pero no hay lanchas patrulleras y los policías se limitan a solicitar los documentos a los ocupantes de vehículos y piraguas, sin revisar la carga ni los equipajes, lo que puede dar lugar al paso de armas y sustancias ilícitas.
Los pobladores se preguntan por qué los retenes están situados lejos de la frontera, y en el medio de las poblaciones, cuando se supone que allá están acantonados agentes especializados en protección de las fronteras.
Durante un recorrido realizado por este medio, se observó que Boca de Cupe es el último pueblo que cuenta con policía fronteriza, aunque después de él hay comunidades indígenas y criollas como Púcuro, Balsal, Paya y Punuza, entre otras, más próximas a la frontera con Colombia.
"La guerrilla es la autoridad desde Boca de Cupe hasta Punuza", destacó un morador. También los indígenas y los desplazados colombianos de Punuza se muestran temerosos ante la falta de vigilancia cerca de esa población.
A pesar de ello, los pobladores entrevistados reconocen que con la presencia de la Policía se ha reducido el número de incursiones de guerrilleros y paramilitares en el sector.
Se quejan, además, de que tanto a refugiados colombianos como a panameños, se les impide, en algunos casos, el paso hacia otros poblados, aun cuando transportan niños enfermos hacia los hospitales.
Esto le sucedió al corregidor de Yape, Amilcar Arroyo, quien llevaba a su hija de seis meses al hospital de El Real porque padecía diarrea y agitación. En el retén de Vista Alegre se le prohibió el paso y se le obligó a regresar a Yape, debido a que la madre de la niña es una refugiada.
El Panamá América pudo constatar que los agentes fronterizos viven en condiciones precarias, en trincheras cuyo techo de paja permite el paso del agua lluvia y en las que escasea la comida, al punto que deben racionarla para que alcance durante un mes.
Hay dos clases de pacientes diabéticos, los que no usan insulina y los que sí. Se considera una enfermedad completa porque tiene cuatro fases: 1) Promoción -riesgo de diabetes- 2) Prevención -trabajo con familias- 3) Recuperación -enfermedad avanza rápida o lenta- y 4) Rehabilitación -cuando se corta una pierna por gangrena, el paciente tiene que hacerse diálisis por riñones afectados, tiene que ser operado de la vista, problemas de corazón, la piel o úlceras.
La prevención implica que si hay un diabético en la familia, todos deben hacer la misma dieta, ya que la enfermedad es “hereditaria”. Se requiere un estilo de vida saludable (alimentación adecuada).
Según Dominici, la tercera (recuperación) y cuarta fase (rehabilitación), son las más caras para su tratamiento, ya que el paciente tiene que tratarse con insulina y no con pastillas.
Hay tres tipos de insulina: 1) rápida- en menos de dos horas baja el nivel de azúcar, se usa en urgencias- 2) intermedia - es para pacientes controlados, dura entre 8 a 12 horas- 3) lenta - dura entre 24 a 36 horas-.
La insulina se inyecta ya sea en el abdomen, muslo, brazo, siendo recomendable que después que un paciente pase los 50 años lo haga un familiar, ya que tienden a tener problemas de mala visión. Las jeringuillas que utilizan deben ser desechables y tienen un costo superior a los 10 balboas la caja de cien unidades.
El nivel de glucosa en las personas debe ser entre 80 y 110 en ayunas, o por debajo de 200 si se mide dos horas después del desayuno, de lo contrario la persona es diabética.
Además de los varios tipos de insulina, los pacientes diabéticos tienden a utilizar los siguientes hipoglumeciantes orales: Glibendamida (5 mg), Glicazida (80 mg), Metformina (500 mg y 850 mg) y Gliburide (2 mg y 4 mg).
Los pacientes de diabetes, muchos de ellos miembros de la Asociación Panameña de Diabéticos (APADI), son del criterio de que las autoridades gubernamentales deben darle un poquito más de apoyo, ya que cada día se dan más casos de la enfermedad en el país.
Se recuerda que sin insulina, la persona puede morir a las cuatro horas porque sube la glucosa hasta 400 ó 500, teniendo que ir de inmediato a un cuarto de urgencia, si no hay, corre peligro de muerte.