Dos certeras puñaladas en el cuerpo de Rubiela Sánchez de Rojas, de 37 años, fueron suficientes para que perdiera la vida, luego de que su esposo, un policía de Antón, le agrediera sin piedad, en la calle, intentando suicidarse posteriormente.
El sargento primero Javier Rojas, miembro de la Policía Nacional de Antón, de 47 años, aparentemente motivado por celos decidió quitarle la vida a su cónyuge, tras propinarle dos puñaladas en el tórax y espalda, a pocos metros de la sede de la Policía Nacional de Antón.
Según fuentes ligadas al caso, el sargento tenía más de 20 años de servicio policial, pero aparentemente motivos pasionales lo llevaron a asesinar a su esposa, en momentos en que ésta se dirigía al trabajo, en un restaurante de la localidad, y luego intentó suicidarse, no consiguiéndolo, ya que se encuentra fuera de peligro y recluido en el Hospital Aquilino Tejeira de Penonomé.
El hecho que dejó consternado a los antoneros se dio ayer a las 7:00 a.m., cerca de una pensión en Antón y a pocos metros donde está ubicada la zona de Policía de Antón.
Según testigos, el sargento Rojas, con su tradicional uniforme, se bajó del auto luego de interceptar a la señora, discutieron por un momento y posteriormente la agredió, y al ver que se desplomaba ensangrentada, intentó quitarse la vida propinándose dos puñaladas.
El personero de Antón, Armando Atencio, realizó el levantamiento del cadáver.
Este medio no logró comunicarse con los familiares de la hoy occisa, ya que no se encontraban en condiciones de dar declaraciones, pues Rubiela dejó en la orfandad a un menor de tres años, que ahora se encuentra con sus familiares.
"Estados Unidos es la principal economía del planeta, pero no es el mundo. Incluso si Estados Unidos no llegara a participar en un consenso, de todas maneras la discusión va a influir en ese país y en un crecimiento del uso de las fuentes de energía renovable", opinó Ricardo Sánchez Sosa, director regional para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
"La negociación está muy difícil", reveló por su parte en forma escueta Luis Gómez-Echeverri, un experto colombiano en economía política que coordina los cinco temas de negociación. Se trata de cinco cuadernos que corresponden a agua, energía, salud, agricultura y biodiversidad.
Jeffrey Sachs, asesor especial de la Organización de Naciones Unidas (ONU), también criticó el poco avance de la CMDS y el papel de Estados Unidos. "Cuando casi la totalidad del planeta está discutiendo en Johannesburgo la urgencia del desarrollo sostenible, Washington está discutiendo una guerra potencial contra Iraq. Eso es un enorme riesgo”. para la política exterior estadounidense y un riesgo significativo para el mundo, el cual está discutiendo una agenda común sin Estados Unidos", apuntó.
Comentó que será una gran decepción si la cita sudafricana no arroja nuevos compromisos financieros para ayudar a combatir la pobreza. Estimó que el Producto Interno Bruto (PIB) de las naciones ricas es de $25 trillones anualmente. Si esos países destinarán solamente $0.01 de cada $10 al desarrollo de los países pobres podría obtenerse un fondo de $25,000 millones, suficiente para atender a más población que la que vive en el planeta.
"Al destinar más recursos financieros a las naciones pobres, los países ricos harían más por ellos mismos que por los pobres, pues necesitan vivir en un mundo de estabilidad y prosperidad", añadió.
Sachs, catedrático de desarrollo sostenible de la Universidad de Columbia, dijo que para que la CMDS no sea un fracaso deben establecerse nuevos compromisos y no reciclar los viejos.
Al mismo tiempo comentó que el debate sobre buen gobierno no debe aplicarse sólo a las naciones pobres, sino también a los países ricos. "No podemos sentarnos a dar lecciones de buen gobierno y no aplicar las reglas nosotros. Estados Unidos y la Unión Europea también deben rendir cuentas", señaló.
José Ocampo, secretario ejecutivo de la Comisión Económica para América latina y el Caribe (CEPAL), pidió a las instituciones financieras internacionales cooperar con la región en cuestiones ambientales. Subrayó que América Latina aporta en forma determinante al cambio climático del planeta con sus bosques y ecosistemas, sus sumideros de carbono y su biodiversidad, lo que representa un servicio ambiental global. Por eso abogó por mayores recursos de los países ricos y la comunidad financiera internacional para preservar los recursos naturales, mantener un desarrollo limpio, crear mercados ambientales y bienes públicos globales asociados con la biodiversidad.
Ocampo se refirió al principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas, aprobado en la Cumbre de Rio hace 10 años, pero que ahora Estados Unidos trata de desconocer. "El mundo desarrollado debe asumir mayores compromisos que los países en desarrollo y liderar una estrategia de transferencia de recursos. No es posible ni deseable una nivelación de ese compromiso en material de desarrollo ambiental", recalcó.