Datos
- Tropa
- La Policía cuenta con un pie de fuerza de 18,000 unidades, que además de custodiar las calles del país, deberán asumir el reto de vigilar los penales.
- Corrupción
- Abogados litigantes cuestionan la presencia de la Policía Nacional en las cárceles, por considerar que la medida es violatoria de la Ley 55, que reglamenta las prisiones.
La implementación de la nueva policía penitenciaria no es una labor tan sencilla que podrá implementarse de manera inmediata.
Así lo reconocen el propio director de la Policía Nacional, Omar Pinzón, y el ministro de Seguridad Público, Rodolfo Aguilera.
“Lo ideal es que esta misma semana esté implementándose, pero no me atrevo a decir fecha”, indicó Aguilera, al admitir que la medida no es tan sencilla como la planteó el mandatario Juan Carlos Varela el pasado fin de semana, cuando se desató una balacera entre internos de la cárcel de Monte Esperanza, en la provincia de Colón.
Pinzón es más específico y señaló que la medida requiere de una planificación y en eso están.
Quienes se oponen a esta medida, tal es el caso del abogado Roberto Sanguillén, de la Asociación de Defensa de los detenidos, aducen que el problema en las cárceles es la corrupción que está directamente vinculada con las unidades policiales que custodian el penal, ya que nadie los revisa en los más de seis puntos de control que hay antes de llegar a un reclusorio.
El jefe de la Policía, Omar Pinzón, es consciente de eso y aseguró que es precisamente uno de los puntos medulares en la planificación, la cual consiste en reemplazar a todas las unidades que ahora custodian las cárceles por un equipo especializado al que llamarán Policía Penitenciaria.
Indicó que estos momentos, se está en la selección del personal para luego pasar a la capacitación de los uniformados elegidos para esta nueva misión.
“No hablemos de tiempo, déjennos trabajar y luego verán los resultados”, indicó el director de la Policía, al hacer referencia a las demás acciones de la institución por hechos anteriores, como el homicidio de dos niños y dos de sus familiares en San Antonio de La Chorrera y la desarticulación de la banda gourmet.
David Ramos, quien hace poco fungía como secretario general de la Policía Nacional, cobró notoriedad ante la opinión pública cuando dirigió una requisa que llegó de sorpresa y permitió poner al descubierto que el pabellón 4 de La Joyita era utilizado para realizar operaciones de sicariato y de actividades criminales de las pandillas.
El arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa, estuvo en la Policía Nacional para oficiar la misa en honor a san Miguel Arcángel, patrono de la Fuerza Pública, allí hizo un llamado a las autoridades para que apliquen una política clara carcelaria.
“Como descubrimos quién mete las drogas y las armas en la cárcel, allí están los expertos y las instituciones para que puedan investigar”, destacó Ulloa.
Dijo que el hecho de que se cree una policía penitenciaria no es lo importante, sino la voluntad que tenga el personal para no ser presa de la corrupción.