La triangulación de llamadas por teléfonos móviles fue el factor que desencadenó la desarticulación de la red de narcotraficantes que por espacio de seis meses realizó envíos de cocaína a Centroamérica y cuya seguridad era responsabilidad de agentes de la Policía y la Policía Técnica Judicial (PTJ).
El fiscal primero de drogas, José Abel Almengor reveló que a los 14 miembros de la PTJ y a los 16 policías se les detectaron llamadas a narcotraficantes hasta cuatro meses ante que explotara la investigación, sin que hubiesen notificado a sus superiores.
En el caso de 10 agentes se verificaron llamadas por celular a miembros de la red criminal para alertar sobre la realización de operativos o dar protección de los embarques.
Los agentes policiales se encargaban de brindar seguridad a los cargamentos de cocaína, que eran transportados en camiones y autos de carga.
La droga envalada salía por Paso Canoa con la anuencia de funcionarios de Aduanas.
A los investigados se les formuló cargos por delitos de asociación ilícita para delinquir, blanqueo de capitales y tráfico de drogas.
La red mantenía contactos en Costa Rica.
Ayer, las tiendas libres (duty free), Las Canarias y Antony, ubicadas en la frontera de Panamá con Costa Rica también fueron cerradas por la investigación que se le sigue a sus dueños.
Las autoridades en Chiriquí no han querido hablar del operativo que se ha desarrollado en esta provincia.
Ni se ha querido mencionar nada sobre la supuesta vinculación del beisbolista chiricano, Rodolfo "Candelilla" Aparicio, quien labora como detective de la PTJ.