Una situación inédita en la justicia panameña se vivió ayer en el Segundo Tribunal de Justicia, cuando ocho jurados de conciencia expresaron al magistrado Joaquín Ortega que se sentían temerosos y presionados por la presencia en el salón de audiencia de más de 30 policías.
La situación se registró en el tercer día de audiencia a cuatro agentes de la policía por el homicidio del ciudadano César Gálvez, muerto a tiros el 14 de abril en Chepo.
El fiscal primero superior James Bernard protestó porque pretendían ingresar a la sala a más de 30 estudiantes de la Escuela de Oficiales uniformados y otros ocho agentes policiales.
La queja fue acogida por el magistrado Ortega, quien tuvo que calmar al jurado para seguir con el juicio.