Corresponsal
Washington.- Tras una de las más largas batallas pos electorales de este país, George W. Bush será el 43" presidente de Estados Unidos con un mandato precario en lo que corresponde a la política nacional, pero con un claro propósito de desarrollar una política exterior bipartidista, particularmente en el ámbito hemisférico.
Era natural que como gobernador de Texas, Bush expresara un interés especial en las relaciones con México, interés que ya fue aclamado en uno de los primeros saludos al presidente electo por el nuevo canciller mexicano, Jorge Castañeda.
Se estima probable que Castañeda también sea uno de los primeros funcionarios extranjeros en presentarse en Austin o Washington para concertar una cita con Bush para el presidente Vicente Fox, quizás aún antes de su toma de posesión el 20 de enero, o pocas semanas después. Lo ideal sería, dicen fuentes mexicanas, que los dos se encuentren en la frontera o Acapulco durante las fiestas navideñas o del Año Nuevo.
En los círculos diplomáticos se prevé una nueva era de intensa concordia entre Estados Unidos y México que podría tener un especial impacto en toda la región, dada la tendencia de Fox de enfatizar la planificación económica regional a través del plan denominado "De Puebla a Panamá".
El plan es uno de los temas que México y los países centroamericanos, inclusive Panamá, tratarán en una próxima reunión de las iniciadas por el presidente Ernesto Zedillo en Tuxtla Gutiérrez, y que esperan llevar a la Tercera Cumbre de las Américas, a celebrarse en Quebec, Canadá, a fines de abril, a la que asistirán Bush, Fox y también la presidenta Mireya Moscoso, entre otros.
"Cuando a Bush le hablan de política exterior, casi reflexivamente la conversación se torna hacia México", confió al corresponsal de El Panamá América una persona allegada a su campaña.
"No creo exagerar cuando decimos que durante años fue un tema predilecto en política exterior, que se acentuó con la llegada a la presidencia de Vicente Fox, con quien vislumbra tener una excelente relación. Son dos hombres de negocios, directos y francos que saben que tienen que vivir juntos y que quieren lo mejor para sus respectivos pueblos".
Fox y Bush tenían planeado un encuentro en México el 22 de noviembre, ya sea en el cargo de gobernador de Texas o como presidente-electo, pero como a casi tres semanas de la elección ésta aún no se había definido, decidieron postergarlo, recordó la fuente.
Esta afinidad tradicional entre los texanos y mexicanos ha tenido repercusiones menos favorables en las cancillerías europeas donde existe la aprehensión de que un nuevo gobierno republicano tenga como meta enfriar un poco la casi apasionada relación que el gobierno del presidente Bill Clinton tiene con Europa, especialmente con Gran Bretaña, Irlanda y Alemania.
A diferencia de muchos analistas latinoamericanos que consideraban que para la región era igual si ganaba Bush o el vicepresidente Al Gore, los europeos se mantenían en que no daba igual si ganaba uno u otro.
Aunque Bush enfatiza la necesidad de una política exterior bipartidista al igual que Gore, los programas políticos de ambos eran distintos, y más aún lo son sus talantes.
Algunos rasgos de Bush resultan preocupantes a juicio de los europeos. Así, en estos últimos días, mientras Clinton aplazaba seis meses la ejecución de un reo para dar tiempo a la justicia a volver a examinar el caso, Bush confirmaba, como gobernador de Texas, la enésima pena de muerte, y su hermano Jeb hacía otro tanto en Florida. Casi todos los países de la Unión Europea objetan la pena capital.