Oscar Arias, ex presidente de Costa Rica y Premio Nobel de la Paz, dijo ayer que los políticos son malos educadores para los pueblos, porque practican la corrupción, socavando con ello la fe del pueblo y del sistema democrático.
Durante su intervención como orador en el acto celebrado por la Fundación Gabriel Lewis Galindo, denominado “Celebremos la Educación ¡Juntos Podemos!”, Arias deploró las acciones de los políticos.
Señaló que “aquel que se autoproclama servidor desinteresado de la sociedad mientras se enriquece ilícitamente, educa, pero lo hace de la peor forma posible y en el mejor de los casos educa para la indiferencia cívica, caldo de cultivo del totalitarismo”.
Arias, quien introdujo cambios trascendentales al sistema educativo costarricense que lo transformaron en uno de los más destacados de la región, afirmó que más que proponer soluciones sobre el futuro de la educación, es necesario evaluar algunas circunstancias que aún no han sido resueltas.
Manifestó, en presencia de los cuatro candidatos presidenciales, que los últimos acontecimientos relacionados con la corrupción nos advierten que esta lacra se ha extendido, dándonos indicios que la formación ética sufre de deficiencias.
Si se quiere un crecimiento económico el próximo año, hay que desarrollar acciones con alto potencial donde se implemente un acuerdo de gobernabilidad. Además se debe fortalecer el sistema judicial y se tienen que tener metas de seguridad social que sean cuantificables y medibles, dijo el expresidente de la Asociación Bancaria de Panamá, Luis Navarro.
Detalló que se requiere de una optimización de las finanzas nacionales, reducir la deuda, y establecer reformas fiscales, en las cuales se precisa una optimización de activos nacionales que involucran a la Caja de Seguro Social (CSS) el Banco Nacional (BNP) y el Fondo Fiduciario para el Desarrollo (FFD).
Para que el país tenga un crecimiento económico sostenido, se debe propiciar una mayor competitividad tributaria, donde se reduzcan las distorsiones.
Panamá registra serios problemas en el renglón de competitividad debido al alto nivel de burocracia, corrupción y problemas laborales.