Mientras el presidente Martín Torrijos reconoció que existe una deuda social con los pueblos indígenas, éstos se declararon en pie de alerta para que se cumpla el compromiso de la educación intercultural bilingüe, con todos los gobiernos que vengan en el futuro.
Al anunciar la puesta en marcha del plan, Torrijos destacó el compromiso de su gobierno de cumplir con el programa, cuya implementación se lucha desde 1975.
Consideró que este es el esfuerzo más noble que puede hacer el pueblo panameño por los indígenas, los cuales representan el 10% de la población y el 95% de ellos vive en condiciones de pobreza, y el 64% padece de pobreza extrema. Un tercio de ellos no sabe leer ni escribir, cifra que representa a unas 60 mil personas.
Torrijos consideró estas cifras como vergonzosas.