Nación

Por necesidad, campesinos ayudan a parir a sus mujeres


En medio de nubes de polvo durante el verano, y de lodo durante el invierno, tienen que transitar por más de cuatro horas los residentes de la comunidad de Tres Hermanas, en el distrito de Capira, para llegar hasta el puesto de salud más cercano.
Esta es una tierra en donde los hombres deben arrimar en una esquina el afilado machete, tomar la navaja ardiente y cortar el cordón umbilical que une al hijo recién nacido a su madre.
La situación es similar a la que se vive en otras comunidades cercanas como Uveros y Tería.
La distancia, el pésimo estado de la carretera y la falta de transporte no permite que las mujeres en estado de gravidez puedan ser trasladadas a un hospital.
Marcos Rivas sostiene en brazos a unas de sus hijas. Ella, al igual que sus hermanos, llegó a este mundo ayudados por las manos de su padre.
En la comunidad reside el asistente médico Natividad Pascual Rodríguez, nombrado por el Ministerio de Salud. Asegura que aunque ha ayudado a “parir” a varias mujeres, lo mejor sería contar con un médico y un moderno centro de salud para estos casos.
Marcos advierte que al momento del parto son muchos los problemas que se pueden presentar, por lo que en ocasiones se apela a la experiencia de parteras que viven en comunidades vecinas y en última instancia se debe descolgar la hamaca para transportar a las mujeres a pie hasta el área donde haya un medio de transporte o “chiva”.
La tarea de ayudar a parir, reitera Marcos, es fácil si se recurre a técnicas como dar masajes en el vientre a la madre para ayudar a la criatura a encontrar una mejor posición para salir. A veces también se le da a la progenitora alguna infusión caliente, lo cual acelera la labor de parto.
En la mayoría de las veces las criaturas logran salir sin mayores contratiempos. El partero hala un poco y con cuidado el pequeño cuerpo, para luego cortar con una navaja el cordón umbilical, el que anuda y coloca en alcohol.
El pensamiento de Marcos en torno a la construcción de un centro de salud, es compartido por el asistente de salud, Natividad Pascual Rodríguez, quien no sólo atiende partos, sino a la población de Capira, Colón y Coclé. En ocasiones suman hasta 50 personas en un día; la cifra puede bajar a 15.
Uno de los problemas para atender a tan elevado número de personas es la escasez de vacunas contra la poliomielitis y tosferina.
Tampoco hay suero contra la mordedura de serpientes, pero sí una pesa algo oxidada y un sanitario a punto de derrumbarse.


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142477
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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