Debido a que la temporada de huracanes en el Caribe, que inicia hoy 1 de junio, augura, según expertos estadounidenses, un aumento en el nivel de las tormentas, la Dirección Nacional de Protección Civil (SINAPROC) informó que mantiene el monitoreo continuo de la actividad atmosférica.
Los pronósticos para la temporada 2002 de huracanes en el Atlántico indican una media por encima de la normal de actividad, con el potencial de provocar desastres humanitarios de gran magnitud.
Omar Smith, director del Centro de Operaciones de Emergencia (COE) del SINAPROC, informó que la información se recopilará de manera continua para de esa manera transmitirla a las instituciones que lo requieran y agilizar el tiempo de respuesta.
Esta semana, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) anunció estar preparada para brindar apoyo a las regiones latinoamericanas que podrían verse afectadas por huracanes o tormentas propias de la temporada.
USAID informó que cuenta con un equipo de asesores con sede en la región y de una red de personal de campo directamente vinculada con las comunidades locales, que le permitirá a la agencia responder mejor a los desastres naturales y mitigar los daños potenciales.
En cuanto al caso específico de Panamá, Smith dijo que cuando se producen fenómenos de magnitud en el Caribe, es la zona pacífica la que más sufre las consecuencias. Entre ellas destacó Chiriquí, Darién y Veraguas en la parte sur.
Explicó que ello se debe a que cuando se está formando el fenómeno en el Caribe, absorbe energía (humedad) que choca con la cordillera y esto genera precipitaciones del lado contrario, es decir, del Pacífico.
De acuerdo con el especialista, en Panamá y debido a la carencia de equipo de vanguardia, todavía es difícil obtener con precisión el instante en el que se va a producir un evento. "Si los organismos de meteorología, como ETESA, tuvieran mejor equipo, entonces la exactitud sería mayor, pero eso requiere de millonarias inversiones", anotó Smith.