Nación

Posibles laboratorios clandestinos chinos

Locales funcionan como "farmacias" sin la autorización para vender medicamentos.


La posible existencia de laboratorios chinos para producir medicinas ilegales en Panamá no es descartada por el director del Instituto Especializado de Análisis (EIA) de la Universidad de Panamá, Gustavo Arosemena.
El jefe de la IEA ve como probabilidad también que desde China se estén "contrabandeando" medicinas hacia Panamá, sin cumplir con las normas sanitarias locales.
Las sospechas del experto se dan tras el descubrimiento de un presunto mercado negro de medicamentos que no tienen registros sanitarios en manos de asiáticos, que tampoco cuentan con licencia para venderlos.
No obstante, la sospecha del IEA fue descartada por el Ministerio de Salud (MINSA). El director encargado de Farmacia y Drogas, Eric Conte, negó que en Panamá haya laboratorios chinos que elaboren productos medicamentosos en el país.
El funcionario dijo: "probablemente en nuestro mercado hay medicamentos chinos que no han cumplido con las normas, pero sería algo que se escape de nuestras manos". Al respecto, expresó que no sabe cómo, pero que éstos ni son preparados ni envasados en Panamá, sino traídos al país de forma ilegal.
Al margen de lo que señala Salud y la UP, Panamá América realizó un recorrido por El Dorado y el Barrio Chino, encontrando locales con letreros de "farmacias" que venden medicinas de origen chino sin el debido registro del Ministerio de Salud y sin información sobre la fecha de vencimiento. Todos sus productos están en idioma mandarín.
"No sé, pero es bueno", comentó un dependiente al ser interrogado sobre uno de los medicamentos para el resfriado que se compró en el local.
Si hay medicinas también hay médicos que la recetan. En el barrio chino visitamos por lo menos un centro médico atendido por un naturista que se hace llamar "médico chino".
Tras una consulta de B/.10, el "médico chino" prescribe una receta, cuyos medicamentos sin registro sanitario, son vendidos en el mismo establecimiento.
Una causa del problema es que El Transmilenio sólo funciona en dos ramales de la ciudad (de un proyecto de seis), y por otro lado nunca se eliminaron los buses piratas, ni se fortalecieron todas las rutas alimentadoras. Consecuencia lógica: se ve como si el Transmilenio fuera insuficiente, y sus rutas periféricas un caos.
Consultados sobre lo que ocurre, algunos observadores (proveedores de los buses articulados) señalan que el proyecto se ha detenido "por razones políticas".
El actual alcalde, Luis Eduardo Garzón, autoridad máxima del Transmilenio, no se ha atrevido a dar luz verde para que se continúe con la tercera fase, por lo que la ciudad con más de seis millones de habitantes empieza a sentir la falta de transporte.
Garzón sale del cargo en diciembre, y "tal vez no quiere embarrarse con un tema que cada vez se hace más complicado y más caro, pues esta fase cuesta el doble", señalaron los entrevistados.
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101 años de Panamá América

 
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