El subsecretario del gobernante Partido Revolucionario Democrático (PRD), Francisco Sánchez Cárdenas, reconoció ayer que lo sucedido con el secretario general de la Asamblea y fiscal de ese colectivo, Víctor De Gracia causó "una repercusión negativa" en el PRD y que es delicado y sensible por tratarse de un caso sobre familia.
El pasado domingo cuatro de enero, De Gracia fue conducido a la corregiduría de turno de Pueblo Nuevo y a la Fiscalía Auxiliar, tras protagonizar un escándalo en su residencia donde supuestamente golpeó a su esposa e hija y además hizo varios disparos al aire.
Sánchez Cárdenas, también corroboró que De Gracia no volverá a ocupar ni el cargo de secretario general de la Asamblea ni el de fiscal del PRD, a pesar de no haber concluido las investigaciones.
Ya el presidente Ernesto Pérez Balladares había señalado que De Gracia no será expulsado del PRD, pero no retornará a ninguno de los dos cargos que ocupaba.
El también ministro de Vivienda, dijo que los miembros del PRD "estamos en la lupa de todo mundo; en este país cualquiera puede hacer cualquier cosa y no pasa absolutamente nada".
Afirmó que ese es el costo que su colectivo tiene que pagar por estar en el poder y agregó que "en base a ese costo tenemos que medir nuestros actos y actuar con mucha prudencia".
Sánchez Cárdenas agregó que cuando terminen las investigaciones judiciales sobre el caso de su copartidario, entonces el Consejo Ejecutivo Nacional (CEN) enviará al Tribunal de Honor del PRD el expediente, ya que es "una situación delicada donde estuvo involucrada la familia".
En tanto la gobernadora Susana Richa de Torrijos, quien preside el Tribunal de Honor del PRD manifestó que corresponde al CEN solicitar a esa instancia una investigación del comportamiento del legislador.