El recién electo vicepresidente, Rubén Arosemena está convencido de que él no será un vicepresidente "decorativo", porque desde antes de la campaña el mandatario electo Martín Torrijos le había comunicado que le asignará un área de trabajo específica con "responsabilidades claras".
No obstante, Arosemena es respetuoso y asegura que la Constitución no le atribuye a los vicepresidentes más funciones que las que el Presidente de la República determine. "De manera tal que dentro del marco legal nosotros tenemos que limitarnos a esperar que el jefe del Ejecutivo tome una determinación, cosa que hasta el momento Torrijos no me ha manifestado".
Con respecto a las funciones que cumplirá dentro del Gobierno en caso de que no lo nombren como Ministro de Estado, Arosemena prefirió no responder, aduciendo que es una "pregunta bien delicada", por lo que prefería esperar que se dé una decisión formal.
"Lo que sí puedo señalar es que nuestro interés es ser un colaborador del presidente, asistirlo, apoyarlo, para que logremos transformar el país", expresó.
Aseguró que existen muchas áreas que atender y problemas que resolver dentro del Gobierno para lo que el nuevo mandatario puede rodearse de un equipo de trabajo de primer orden para atenderlos.
Citó por ejemplo el tema de los cambios a la Constitución, aprobación de leyes sensitivas para modernizar el Estado, la Caja de Seguro Social, el adecentamiento de las finanzas públicas, la transparencias en las funciones públicas, la atracción de inversiones a Panamá y la reducción del desempleo, en al menos cinco puntos porcentuales.
Descartó que tenga mayor intervención, al menos que no sea técnica, en asuntos legislativos, ya que ese es un Órgano del Estado independiente que requiere de mayor autonomía.
Panamá es uno de los pocos países de la región que mantiene dos vicepresidentes en su sistema. México no los tiene, mientras que en Colombia y Estados Unidos se elige sólo a uno.
El abogado constitucionalista, Miguel Antonio Bernal coincide con Quintero, pero es aún más radical: "se debe eliminar a los dos vicepresidentes y adoptar un sistema semi parlamentario para sustituir el absurdo" sistema presidencialista que crea cargos " para zánganos".
Bernal explica que en caso de que se de una vacante del cargo de presidente por muerte, ausencia o impedimento físico, debe nombrarse un ministro encargado, que se escoja entre los miembros del Gabinete, y posteriormente llamar a nuevas elecciones en tres meses.
De igual forma, el ex vicepresidente de la República, Ricardo Arias Calderón, opinó en una ocasión que una vez electos los vicepresidentes "no sirven para gran cosa", al tiempo que los calificó como "llantas de repuesto".
A su juicio, los vicepresidentes hacen mejor trabajo cuando ejercen cargos dentro del Gabinete.