La desaparición del árbol de Akee, significaría una pérdida de este ejemplar que forma parte de la floresta urbana y de una cultura con hondas raíces en Panamá, como lo es la comunidad afro-antillana, afirmó Arnulfo Torres, ingeniero agrónomo, interesado en la conservación de esta especie.
Según Torres, estudios científicos afirman que contrario a lo que se ha expresado, el fruto del árbol de Akee no es venenoso, siempre y cuando se consuma en su estado maduro (abierto) y fresco. "Son los frutos verdes, cerrados o descompuestos (la masa se pone blanda) los que pueden provocar envenenamientos", aseguró Torres en su artículo de investigación.
Explicó que el seso del fruto se come frito o hervido, con pescado o carne y toma un aspecto de huevo revuelto, mientras que por su riqueza en grasa, es un alimento muy nutritivo.
Torres explica en su nota investigativa que cuando el fruto alcanza la maduración se abre dejando ver tres semillas negras brillosas cada una con masa blanca con aspecto de un pequeño cerebro de animal, y es la parte blanca la que puede consumirse.
El árbol de akee, originario de la costa oeste de Africa, es conocido también como huevo o seso vegetal, y es el fruto nacional de Jamaica.
Este exótico árbol es de descendencia afroantillana, cuando en el Siglo XVIII, según investigaciones de Torres, los ingleses lo trajeron a sus colonias del Caribe de donde se fue propagando, mientras que en Panamá los árboles de akee se pueden observar en áreas de Río Abajo y Parque Lefevre.
La propagación de este árbol se da por semilla, por lo que Torres recomienda colocar las semillas en bolsas, porque germinan rápido, mientras que en plantaciones artificiales se recomienda plantarlas de 10 a 12 metros de distancia, debido a lo ancho de su copa que producen mucha sombra.
El árbol de akee, varía de 10 a 25 metros de altura, comienza a producir sus frutos en un período de 4 a 5 años y ofrece de 1 a 2 cosechas al año.