El urbanista Álvaro Uribe considera que la forma como se proyectan edificar las rampas de acceso, atentará contra la estética por la colocación de pasos vehiculares sobre otros.
"Creará la sensación que la ciudad va a tener cicatrices", manifestó Uribe a Panamá América.
El arquitecto Uribe también considera que ocurrirá el fenómeno de "triple convergencia", ya que habrá más personas que utilicen su auto, otras saldrán más tarde de sus casas y quienes antes no pasaban por allí, ahora lo harán para movilizarse.
"Durante los primeros momentos de la puesta en marcha de la nueva vialidad, seguramente se va a experimentar una descongestión, pero con el pasar del tiempo podría necesitar refuerzos con otras vías", puntualizó Uribe.
Un informe proporcionado por Héctor Castillo, gerente del proyecto Cinta Costera y Nueva Vialidad del Ministerio de Obras Públicas (MOP), destaca que para la instalación de viaductos "los pilotes se construirán sobre suelo competente debajo de cada fundación", y que generalmente estarán en los centros de vía.
Es por ello que en la actualidad se realizan estos trabajos frente a la Nunciatura Apostólica.
Castillo aseguró que para esta parte de la ciudad, los arquitectos paisajistas han evaluado las características de esta salida, para evitar choques con la estética urbanística del área, llamada a ser, según dijo, la mejor cara de la ciudad de Panamá.
La presidenta de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA), Magda Bernard, considera que, según lo observado en planos, "se ve muy bien resuelta la salida de los automóviles", en especial el pequeño tramo que colindará con el edificio Bahía Balboa y se tomará parte del área conexa al Hotel de Paitilla, que comunicará la vía Italia, a un lado de la embajada de la Santa Sede.
Paitilla es una zona de las cinco existentes en la ciudad capital, que son transitadas para dirigirse a las periferias de la metrópoli.