EL tabaquismo tiene consecuencias devastadoras tanto para fumadores activos como pasivos. La Dra. Isabel González, presidenta de la Comisión Antitabaco de la Asociación Panameña de Neumología, le preocupa la alta incidencia de cáncer asociado al tabaco, pues del 2000 al 2005, representan el 16.7% de las muertes en Panamá.
La sociedad civil tiene que exigir a las autoridades que controlen el consumo de tabaco, porque "el Estado es muy negligente", afirma.
Fernando Cebamanos, especialista en Oncología y presidente de la Asociación Nacional contra el Cáncer, señaló que el hábito de fumar produce desde alteración de la circulación de las extremidades, impotencia sexual por la disminución de la circulación en los órganos sexuales, enfisema pulmonar hasta efectos en la capacidad intelectual de las personas.
Dentro de las enfermedades más graves está el cáncer. El 95% de los pacientes muere porque es muy difícil de controlar y curar, afirma.
Cebamanos considera que la responsabilidad del adulto que fuma frente a un niño es importante, por ende, los niños que convivan con fumadores sufrirán las mismas consecuencias que el fumador.
Si los niños de hoy son afectados por el humo del tabaco, serán los enfermos del mañana, advierte.
A pesar de que Panamá está suscrita a convenios internacionales que regulan el consumo de tabaco, las autoridades no son estrictas en el cumplimiento, afirma.
Lo más preocupante es que el consumo de tabaco se incrementa en edades más tempranas, niños de 10 y 11 años, que se consolida en la edad adulta, explica.
Estima el tratamiento de un paciente con cáncer, dependiendo de la gravedad, entre 20 a 30 mil dólares al año.
Asegura que aunque existen legislaciones hay muchos vacíos, pues el poder de las tabacaleras es " tremendo".
Panamá América realizó un recorrido por restaurantes, casinos y discotecas de la ciudad y se pudo constatar que se fuma sin seguir las regulaciones en lugares públicos.
Se observó que en el caso de los casinos, los que tienen áreas para no fumadores, están precedidos por los que sí lo permiten.
Algunos, como Sara Morales, quien frecuenta este tipo de establecimientos, dijo que le resulta muy incómodo porque se tiene que "tragar" el insoportable humo para poder llegar al lugar que es para no fumadores.
Se ha dado el caso que cuando llega a jugar, las máquinas están ocupadas y tiene que hacerlo donde está el humo o retirarse.
Se observó que en otros casinos no hay un letrero que indique el lugar para no fumadores, al punto que se tuvo que preguntar a uno de los trabajadores cuál era el área.
Un trabajador de un casino de la localidad señaló que aunque no fuma, sus pulmones están afectados, pues se tiene que aguantar el insoportable olor del humo "para no perder el trabajo".
Lo que pasa en los casinos se repite hasta en el sitio en el que se supone se va a estudiar.
En la Universidad de Panamá hay facultades en las que el humo del cigarrillo se ha convertido en parte del aire que se respira. Panamá América comprobó que no sólo los estudiantes fuman, sino que hasta se ofrece el servicio de encendido gratis en la entrada principal.
El reglamento en el que se prohíbe la venta y consumo de cigarrillos en cualquier dependencia de la casa de estudios, no se está cumpliendo.
Preocupa incidencia de cánceres por tabaquismo
El humo del tabaco contiene 4, 000 componentes químicos distintos.