Nación

Preocupa traslado de hospital para gerontes

Este centro que data de inicios del sigo XX, se convierte en símbolo del centenario de nuestra nación.


Ubicado en una ensenada entre las playas de Farfán y Kobee, rodeado de una vegetación tropical, se encuentra el Hospital Nacional de Larga Estancia, un centro que junto al desarrollo de la historia panameña se convierte en símbolo del centenario de nuestra nación.
Su construcción se inició en 1904 a solicitud del coronel William C. Gorgas, jefe de sanidad de la Zona, al Isthmian Canal Commision y llegó a formar parte de cuatro de los leprosorios más importantes del gobierno de Estados Unidos a nivel mundial (Puerto Rico, Haití, Louisiana y Panamá).
Hoy sus estructuras se mantienen igual que aquella época, sobreviviendo aún equipos de este tiempo que mantienen vivo el sueño de la administración del hospital, de recibir el Centenario con la inauguración de un museo que exhiba toda la historia que se conserva en cada rincón de este centro, como por ejemplo el departamento de cine de la época e historias clínicas de aquel entones.
Ilka Viejo, directora del hospital, explica que la institución es una entidad de salud de tercer nivel operativo, que recibe pacientes de toda la República. Convencida de la ardua y humana labor que realiza, afirma que “este es un hospital muy especial ya que si bien no tiene salones de operaciones ni se atienden urgencias, desempeña una función muy diferente por el tipo de pacientes que atendemos”.
Durante un recorrido por los viejos pabellones que impecablemente se observan pese a los pocos recursos con que se cuenta para atender una entidad de esta naturaleza, este hospital es el reflejo de que pese a todas las adversidades cuando se desean lograr las cosas, se pueden.
Dejando atrás la trayectoria de ser un leprosorio dedicado especialmente a personas con problemas de “hansen” (lepra), actualmente en sus instalaciones el Hospital de Larga Estancia ofrece atención a pacientes que por sus problemas de salud requieren de una larga estadía como es el caso de gerontes, sobre todo aquellos que padecen enfermedades degenerativas, problemas de alzehimer, demencia senil, parkison, pacientes con enfermedades prevenibles y jóvenes con discapacidad que tienen que ser atendidos en un centro hospitalario.
Para la doctora Viejo, estos pacientes son difíciles de tratar en un hogar porque cambian constantemente su estado anímico, ya que en un momento se pueden ver llorando y en otros riéndose, de la misma forma que olvidan rápidamente las cosas recientes. Si las personas no saben tratar estas patologías, muchas veces los pacientes terminan maltratados por los servicios domésticos o sus familiares, quienes deciden ponerlos en estos residenciales.
Pero además existe en el centro otro tipo de pacientes, aquellos que muestran enfermedades degenerativas y son abandonados en los hospitales del país. También se atienden enfermos terminales que requieren de los paliativos que se pueden dar con una atención hospitalaria a un paciente de cáncer en su fase final.
Actualmente explica la directora del hospital, se tiene proyectado la creación de un Centro Gerontológico Nacional, con capacidad para atender a más pacientes (entre 200 ó 300 personas), y que incluirá también el residencial, el cual funcionará en un área más grande. Ahora mismo hay pacientes que han decidido buscar un lugar tranquilo donde vivir para lo cual existe el programa de residencial asistido que tiene el hospital.
El personal de la institución está conformado por un equipo humano de 52 funcionarios y su funcionamiento se apoya mucho en el programa de autogestión con nombramientos a través de servicios profesionales.
La Dra. Viejo dice que quienes trabajan en este hospital no sólo deben ser profesionales especialistas en la materia, sino que se debe tener características propias tales como la paciencia, el amor, la humildad, la compasión y algo muy especial dar un poquito más de lo que exigen las ocho horas normales de trabajo. Quien no reúne estas cualidades no cabe en la institución, afirmó.
Como dependencia del Ministerio de Salud (MINSA), este es el único centro que existe especializado en atención de larga estancia y, sobre todo, de atención gerontológica en el país. Es por ello que tenemos una gran preocupación —dijo la doctora con un gesto de desaire— ya que el hospital tendrá que ser trasladado del área para dar paso en ese sector al desarrollo de proyectos de la Autoridad de la Región Interoceánica (ARI).
En el año de 1996 el área donde se encuentra el hospital fue declarado patrimonio forestal y según la especialista este lugar es el más apropiado para la atención del geronte, ya que aquí no se presentan enfermedades de nosocomiales puesto que no se usa aire acondicionado en las salas de los pacientes.
Actualmente, en el hospital se atienden a 56 pacientes y se distribuyen los medicamentos de los internos con cáncer. Pese a que su función en estos momentos no está dedicada exclusivamente a la atención de pacientes con lepra como en el pasado, el hospital no puede claudicar en este programa, sobre todo, cuando hay mucha migración de personas, señaló la especialista.
Manifiesta que generalmente al año aparecen entre 4 a 6 pacientes nuevos con esta enfermedad en el país, por esta razón se continúa haciendo control a nivel nacional permitiendo que en el año 2000 se lograra la meta de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de menos de un paciente por cada 10 mil habitantes, pero la lucha no termina allí, se siguen haciendo las evaluaciones.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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