El intento de suicidio en niños y niñas representa más del 60 por ciento de las hospitalizaciones en la sala para menores con trastornos mentales, manifestó el jefe del Servicio de Psiquiatría de Niños y Adolescentes de la Caja de Seguro Social (CSS), Gilberto Abood Guillén.
Las cifras no sólo son alarmantes sino que constituyen una preocupación a nivel de salud pública, destacó Abood, pues son niños de 9, 10 y hasta 18 años, acentuándose la incidencia de esta conducta entre los de 14 y 18 años.
Explicó el especialista que desde mayo, cuando se inauguró la sala, hasta el mes de septiembre, se han atendido 55 casos, de los cuales 30 fueron de niñas y el resto varones, a nivel nacional.
Aunque ninguno ha fallecido, “son niños de alto riesgo” que han intentado quitarse la vida por ingestión de medicamentos, que es la causa más frecuente, por agresión o corte de venas o recurriendo al ahorcamiento.
Sobre las causas, mencionó abusos sexuales, físicos, psicológicos, violencia intrafamiliar, separaciones traumáticas y conflictos amorosos propios de la adolescencia.
Mencionó igualmente los episodios psicóticos agudos, cuando los menores están fuera de la realidad, ya sea por esquizofrenia infantil, por drogas o por el síndrome de estrés postraumático debido a violaciones; trastornos de la conducta y los alimentarios, como la bulimia y la anorexia nerviosa.
222En Panamá funciona una sala especializada para los menores con estos problemas de salud.
Abood explica que cuando estos niños llegan a la sala lo primero que se hace es darle el tratamiento médico que requieren, protección y terapia en la cual se incluye a los padres. Posteriormente, se les da seguimiento en la consulta externa especializada del Servicio de Psicología de Niños y Adolescentes que se encuentra en la policlínica Manuel Ferrer Valdés (Pediátrica).
Esta sala, la primera en la república, fue inaugurada en mayo de este año y brinda servicios a los niños desde que nacen hasta los 18 años.
Según Abood, son pocos los países que tienen una sala de psicología en un complejo hospitalario de tercer nivel, que permite a quienes ingresan una recuperación en un periodo breve de tiempo con resultados excelentes, ya que el promedio de permanencia es de dos semanas.
El galeno explicó que lo primero que se debe determinar cuando el paciente llega, es si hubo abuso o violencia, que es muy frecuente. “Vivimos en un país donde la violencia es uno de los factores de riesgo más significativos, por eso estamos tomando medidas, como orientar a los padres”, informó.
Además, destacó la disfunción familiar, que va en aumento y demanda medidas urgentes para contrarrestarla.
Muchos de los casos que tratan son remitidos por el Ministerio de la Familia, el Ministerio Público y Organizaciones No Gubernamentales.