La presencia de militares estadounidenses en Panamá, realizando obras de carácter humanitario, reavivó las llamas de la lucha anticolonialista y motivó que el Movimiento Nacional por la Defensa de la Soberanía (MONADESO) organizara una marcha que llegó a la Asamblea Legislativa, que se encuentra en receso.
El sacerdote Conrado Sanjur, dirigente de MONADESO, dijo que por más de un siglo se luchó para sacar del territorio a militares extranjeros, pero ahora han regresado para mantener su presencia a través de la operación "Nuevos Horizontes".
Según Sanjur, la permanencia de los militares reservistas de Estados Unidos se puede considerar como una ofensa al pueblo panameño y al mismo tiempo violenta la soberanía y la Constitución Nacional, en el sentido de que en Panamá no se permite ejército.
A juicio del sacerdote, lo que Estados Unidos busca es mantener su presencia en Panamá en razón de los acontecimientos que vive el pueblo colombiano y se corre el peligro de involucrar a nuestro país en el conflicto.
Agregó que la marcha también sirve para protestar por el ambiente de guerra que quiere crear Estados Unidos al hacer los preparativos para atacar a Irak, sin pruebas y sin una resolución de las Naciones Unidas.
Aunque los reservistas estadounidenses realizarán acciones de tipo humanitaria en regiones apartadas de las provincias de Chiriquí y Bocas del Toro, construyendo obras de carácter social, el sacerdote Sanjur señaló que la pobreza y la marginación de los pueblos "indígenas es histórica" y que en la década del 70 se realizaron trabajos similares bajo el nombre de "Fuertes Caminos" y no se han resuelto los problemas sociales.
Afirmar que se van a solucionar los problemas de la población indígena es un engaño y más bien se trata de una excusa para estar aquí y los panameños no deben "dejarse engañar".
Afirmó que MONADESO expuso su punto de vista ante el canciller de la República, Harmodio Arias, a quien le han hecho saber que un amplio sector de la sociedad panameña se opone a la presencia de los norteamericanos.
La marcha salió del Parque Porras hacia la Asamblea Legislativa, sin embargo, allí sólo llegó hasta el portón de la entrada, ya que no había en el recinto miembros de la Junta Directiva, ni legisladores.
Paralelamente una inusual presencia de miembros de la Policía Nacional se mantuvo vigilante en las inmediaciones de la embajada de Estados Unidos, sin embargo, no se registró ningún tipo de incidente.