Washigton- Hace pocos días, un asesor del presidente George W. Bush advirtió a un grupo de jóvenes líderes políticos de Latinoamérica que prestaran atención al itinerario del primer viaje oficial del mandatario a Europa que se iniciaba con una visita a España.
"El primer país que visitará como presidente de Estados Unidos en Europa es España, un país que ha mostrado en 25 años cómo se puede ir de una dictadura militar a un estado moderno," destacó John Maisto, director de asuntos hemisféricos del Consejo Nacional de Seguridad en una charla en la Universidad de George Washington.
El significado de esta advertencia se comprobó ayer a través de una serie de acuerdos que indicaron una nueva sintonía entre los dos gobiernos no sólo con respecto a críticas decisiones con respecto a la alianza europea, sino también en sus respectivas políticas hacia Latinoamérica.
"Fue muy atinada la selección de Madrid como punto de partida de la gira," aseguró Simón Serfaty, director, del programa europeo del influyente Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) "España es un aliado natural. Además, Bush tuvo la oportunidad de intercambiar ideas sobre su política hemisférica con el país europeo que más capital ha invertido en Latinoamérica, además de permitirle ensayar su español".
Lo acertado del cálculo se puso en evidencia con un considerable triunfo político el primer día del polémico viaje: convencer al gobierno español que la proliferación de armas nucleares por el mundo requieren que Estados Unidos desarrolle una nueva estrategia de seguridad, inclusive la creación del llamado "escudo antimisiles".
Aunque la visita a España fue breve, apenas un día y una noche, el presidente Bush, ha encontrado en Aznar el aliado perfecto: el primer dirigente europeo en sumarse públicamente a la doctrina que sostiene el desarrollo y eventual despliegue de un sistema de defensa contra los misiles balísticos.
En una declaración conjunta, Aznar ha apoyado la nueva "estrategia de seguridad total", que comprende sistemas ofensivos y defensivos. El jefe del partido conservador español, el único dirigente europeo que hasta ahora ha apoyado esta iniciativa, señaló que hasta el momento "no se ha demostrado que el pryecto defensivo de Bush no pueda producir más seguridad", por lo que emplazó a la comunidad internacional a "analizar y dialogar" el citado escudo antimisiles.
El final de la guerra fría cambia muchas cosas en el escenario estratégico, pero los líderes de Alemania, Francia, Rusia, el Reino Unido y los países escandinavos tienen serias dudas de que el camino elegido por Bush, en cuya estela se ha colocado Aznar, sea el correcto, más aún cuando Estados Unidos no piensa ratificar el Tratado de Prohibición Total de las Pruebas Nucleares.
Pero el área de defensa no fue el único en que los dos mandatarios concordaron, aunque fue en el que los medios estadounidenses se concentraron. Ambos presidentes subrayaron su interés por América Latina, una región con "grandes oportunidades y mucho futuro", según Aznar, donde "somos capaces de trabajar conjuntamente en situaciones delicadas, como es el Plan Colombia".