A tres días para que Héctor Aparicio abandone el cargo como presidente de la Asamblea Nacional, ayer salió en defensa de su gestión y reconoció que se trató de una labor difícil de presidir con dos corrientes fuertes de oposición (panameñistas y perredistas).
Los señalamientos de Aparicio surgen tras las críticas de improductividad que le hacen los grupos políticos y de la sociedad civil, basados en que fue una gestión “colmada de conflictos políticos”.
“No comparto ese criterio, es más hemos actuado con equidad y equilibrio con la aprobación de más de 80 proyectos”, puntualizó.
Manifestó que a pesar de los conflictos, predominó la independencia, pero con la armónica labor de coordinación en temas de Estado con el Ejecutivo.
Sin embargo, admitió que por la experiencia no está interesado en volver a aspirar al cargo, porque se avecinan periodos difíciles.
Aparicio hasta se atrevió a ofrecerle algunas recomendaciones a su reemplazo: “que actúe con pericia, pie firme y equidad para mantener el equilibrio y tranquilidad en la Asamblea”.
Sobre su inclinación de apoyo al nuevo aspirante a la presidencia de ese órgano del Estado, Aparicio decidió no hablar, pero dijo que está en la espera de la decisión de la bancada.
Por su parte, el panameñista José Luis Varela se refirió a la gestión de Aparicio como “un periodo lleno de confrontaciones y de poco respeto influenciado por el Ejecutivo”.