A pesar de ello debe levantarse, pues tiene que ir a visitar a su hermano Víctor a la Cárcel La Joyita.
Su esposo ya se ha levantado media hora antes porque debe ir a su trabajo. Ella sabe que la jornada apenas empieza, pues lo que les espera a ella, a su madre y a su abuela son muchas horas de espera para ver a su hermano.
5: 30 a.m. Eliska desayunó y recogió las bolsas con artículos de aseo y demás solicitudes de su hermano para luego salir con su madre y su abuela rumbo a La Joyita.
Ellas viven en Calidonia, por lo que deben tomar el bus que se dirige hacia Paso Blanco de Pacora. Por haber muy pocas unidades pasó a las seis y media de la mañana para ir rumbo a La Joyita.
Para cientos de familias que tienen detenidos en las cárceles La Joya y La Joyita, es pan de cada día el que tengan que enfrentarse en un viaje incómodo, y a veces agobiante sólo por el hecho de poder ver por media hora a sus familiares detenidos en estas cárceles. La odisea que viven es parte de sus vidas: ellos no eligieron este camino, pero lo tienen que enfrentar porque son sus familiares los que viven esta dura prueba del destino.
"Ellos llaman por teléfono para averiguar dónde ha sido ubicado su familiar y entonces acá se verifica dónde quedó y se les indica cuándo es el día de visita. Los familiares vienen y visitan a los detenidos. Los lunes le corresponde a los pabellones 11, 12 y 13. Los martes al 2 y 9. El miércoles 1 y 3; el jueves al 4, 5 y 6 y el viernes al 7 y al 10 ", indicó Lidia Castañeda, directora del Complejo Penitenciario La Joyita.
Agregó que las personas llegan desde tempranas horas de la mañana para ver a sus familiares detenidos, de allí que la espera se multiplica y hasta llegan a desesperarse.
8:00 a.m. Eliska, su abuela y su madre llegan al Complejo Penitenciario de La Joyita.
El primer paso es acudir a la entrada del rancho principal, donde ya se encuentran funcionarios esperando para anotar a las primeras personas. Luego pasan a un segundo control donde se revisan las fichas de los detenidos y se preparan los pases para enviar los listados a la Sala de Visitas, donde se avisará a los detenidos para que se preparen.
10:00 a.m. Aún Eliska se encuentra con su abuela y su madre esperando en el tercer control, donde le revisarán la comida a todos los familiares, mientras tanto, otros aguardan en el primer control, en el segundo y algunos apenas vienen llegando. Las filas son largas y prolongadas por muchas horas del día.
"Las visitas duran treinta minutos. Los treinta minutos inician a partir que el familiar está frente a su detenido, no antes. Hay familiares que piensan que el conteo inicia desde que están en el control 1 y esto no es así; ellos toman treinta minutos cuando están frente a sus detenidos", indicó Castañeda.
Agregó que los familiares deben cumplir con ciertos parámetros para que puedan pasar comida o artículos de aseo para los detenidos.
José Antonio Calderón, director del Sistema Penitenciario, indicó mediante nota que se admiten artículos de aseo personal, una comida preparada para que el detenido coma y guarde para el resto de la tarde. Entre otros alimentos se admite que lleven cierto tipo de cereales, frutas y medicamentos.
"Los internos del complejo penitenciario tienen una alimentación básica que es complementada por los familiares que les traen más cosas, lo que indica que los detenidos no pasan hambre, al contrario se alimentan muy bien. Es más, cocinan sus propias comidas en el complejo", puntualizó Castañeda, quien indicó que el problema principal es la población existente.
Actualmente hay 3,941 internos por pabellón; la población varia. 10:30 a.m. Eliska espera en otra choza a que llegue el bus de la ruta Paso Blanco - Vía España para que las recoja junto al grupo de familiares que compartirán con ellas el turno de ver a sus familiares.
Pasan quince minutos y es entonces cuando aparece el bus. Las recoge y las lleva a la sala de visita donde verán por fin a los detenidos.