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Presupuesto de EU enfrenta oposición


Washington.- El presupuesto para el año 2,000 presentado por el presidente Clinton al Congreso enfrenta una férrea oposición republicana en casi todos los renglones, menos las asignaciones para las fuerzas armadas y los programas para combatir el terrorismo y el narcotráfico a nivel global.
El programa presupuestario, que prevé que Estados Unidos acabará el siglo XX con el superávit más grande de su historia, 117.000 millones de dólares, estipula un alza del 2.3% del gasto público, que Clinton quisiera dedicar a proyectos sociales como el seguro médico y la educación. Pero los republicanos que tienen la mayoría prefieren que se reduzcan los impuestos.
Donde no existen serias divisiones partidistas es en el fuerte alza propuesto para la modernización de las fuerzas armadas y la expansión de la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico.
Para contrarrestar al terrorismo que el presidente considera la amenaza más grave para la seguridad continental tras el colapso del comunismo, el gobierno ha presupuestado casi 10.000 millones de dólares.
Para las distintas agencias involucradas en la lucha contra el narcotráfico el presupuesto postula una suma aún mayor, en exceso de 17,000 millones.
En ambos casos se trata de un aumento substancial comparado con otros años que refleja el reflejo el hondo impacto que tuvieron los dos atentados contra las embajadas de Estados Unidos en Africa, que se añade a la ya significativa alarma creada por las amenazas de los grupos de fanáticos islámicos que consideran a Estados Unidos y sus aliados como el "gran Satanás".
Unos 1,500 millones serán destinados a la construcción de nuevas embajadas en Nairobi y Dar es Salaam y para la transferencia de ocho otras embajadas a edificios más seguros.
En Latinoamérica también se contempla incrementar el apoyo a los países acechados por el terrorismo con medidas preventivas centradas en Ciudad del Este el enclave paraguayo que linda con las fronteras de Argentina y Brasil.
La situación en la llamada "triple frontera" volvió a surgir en las primeras planas de los periódicos sudamericanos esta semana con la detención en Montevideo de un ciudadano egipcio fichado por los gobiernos de Egipto y Estados Unidos como habiendo participado en mortíferos ataques terroristas en su país natal y posiblemente también en Nueva York. El egipcio venía de Ciudad del Este.
Con este fin el gobierno propone una partida de 295 millones para los programas de asistencia internacional del departamento de Estado. En esta suma están incluidos Bolivia y Perú que recibirán 48 millones cada uno, y Colombia con 40 millones. Panamá no está mencionada.
Pero ni bien se desglosaron estas cifras que un portavoz del Comité de Relaciones Exteriores del Senado advirtió que el monto seria duplicada por el Congreso a unos 500 millones igual que en el presupuesto anterior.
"Es elemental entender que estamos enfrentando un serio peligro para la estabilidad de todo el hemisferio y si para algo hay que destinar recursos es para acabar con esta amenaza y con el flagelo del narcotráfico que socava las ya de por si frágiles instituciones democráticas de Latinoamérica", expresó Roger Noriega, asesor del presidente del Comité, el Senador Jesse Helms.
El debate sobre el presupuesto se inicia sólo meses después de que Clinton ha sonado la alarma por temor de un ataque con armas bioquímicas que pueden haber llegado a las manos de grupos terroristas con conexiones en los países árabes.
"El área del antiterrorismo esta dominando el escenario", comentó un alto funcionario del gobierno. "Lo importante ahora es lograr que las distintas áreas del gobierno logren coordinarse entre sí, y ya está claro que existe una muy buena disposición pare ello.
Los atentados contra las embajadas en Africa el ano pasado colocaron a Estados Unidos en una posición similar al de Argentina tras los dos atentados que demolieron la embajada de Israel y un centro cívico judío en 1992 y 1994, respectivamente, activando una serie de medidas colectivas de prevención y combate al terrorismo internacional que en términos hemisféricos se concretó en la conferencia antiterrorista realizada en Mar del Plata a fines de 1998.
La principal recomendación institucional de la conferencia fue la creación de un comité coordinador con sede en la Organización de los Estados Americanos (OEA) que deberá ser aprobada en la próxima Asamblea General de ese organismo regional que se celebrará en Guatemala en junio.
Algunos países, notablemente Brasil y México, han expresado reservas, temiendo que un énfasis excesivo en el antiterrorismo y la lucha contra el narcotráfico podría poner a los ejércitos en una posición de estar compitiendo con las autoridades civiles en estas tareas, por lo que proponen limitar sus funciones.
Sin embargo, ya se han activado una serie de iniciativas bilaterales entre los países más interesados, como Bolivia, Colombia y Perú, pero especialmente entre Estados Unidos y Argentina.
La colaboración entre los servicios de inteligencia de Argentina y Estados Unidos se puso en evidencia durante la visita de Estado a Washington el mes pasado del presidente Carlos Saúl Menem. Tanto el ministro del Interior argentino Carlos Corach como el director del Servicio de Inteligencia de Estado (SIDE), Hugo Anzorreguy, tuvieron largas conversaciones con las mas altas autoridades aquí para estrechar los programas de cooperación que se iniciaron hace ya dos o tres anos, centrados en una mayor vigilancia en la frontera paraguaya.
Según los servicios de inteligencia de ambos países, Ciudad del Este es un foco de perturbación no sólo por albergar personas sospechadas de estar en contacto con grupos como el Hezbollah, sino también por ser un importante centro de contrabando, narcotráfico y lavado de dinero.
"Consideramos a Ciudad del Este como un santuario para el crimen", declaro a este corresponsal Peter Romero, el secretario adjunto de Estado para Asuntos Hemisféricos, tras una visita que realizó a Paraguay, Argentina y Brasil junto con Rand Beerce, el secretario adjunto a cargo de la división del narcotráfico internacional y seguridad institucional.
Uno de los frutos de esta misión a la región conocida como "la triple frontera" fue la visita en enero de un grupo de funcionarios de los servicios de seguridad de los tres países que fueron invitados a recorrer las regiones fronterizas de Estados Unidos con México y Canadá el pasado mes.
"Tuvieron la oportunidad de ver los procedimientos que usamos en la frontera para detectar narcotraficantes y prevenir la entrada de cargamentos ilícitos y que pueden ser aplicados en la Triple Frontera," dijo un funcionario que acompaño al grupo. "La visita fue muy exitosa, pero aun falta mucho por hacer."


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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