“La Zona Libre de Tocumen es un buen ejemplo de la actitud de “vive y deja vivir”… ya que tiene poca reglamentación y supervisión y es controlada por las familias Waked y Motta, que pagaron $173 millones por una concesión de 10 años”. Así lo expresa la ex embajadora de Estados Unidos en Panamá, Barbara Stephenson, en un reporte enviado a sus superiores, según revela otro cable divulgado recientemente por Wikileaks.
El informe de la diplomática Stephenson, que se concentra sobre el aeropuerto de Tocumen, señala que “en Panamá se muestra un desgano creciente por desvelar problemas bajo una actividad que en apariencia beneficia a todas las partes involucradas”, refiriéndose a la Zona Libre del aeropuerto.
Agrega la ex embajadora que “en la misma forma que los contrabandistas explotan el área de tránsito, es posible para los pasajeros en tránsito entrar a la Zona Libre sin inspección, llevando cualquier cantidad de efectivo. Dinero que puede ser lavado en las tiendas de la Zona Libre, las cuales no son objeto de regulaciones serias.
Al inicio de su reporte, la diplomática Stephenson manifiesta que no obstante las ventajas del aeropuerto, “esas mismas ventajas facilitan una cultura de corrupción que acompaña al crecimiento físico y comercial de Tocumen. El lavado de dinero, contrabando y el narcotráfico proliferan”.
“Aduanas, Migración y la Policía – continúa la señora Stephenson-- están descoordinados, mal entrenados e inadecuados para enfrentar la situación actual y mucho menos los retos asociados con el doble del tráfico en los años venideros”.