La apretada situación financiera por la que atraviesa la Universidad de Panamá (UP), que la ha llevado a enfrentar serios problemas para el desarrollo de sus actividades académicas, parece ser el mayor obstáculo que deberá enfrentar el futuro rector de la institución, que sea electo el 23 de mayo próximo.
Así lo han reconocido los distintos candidatos, quienes al exponer sus planes de gestión, presentan diferentes alternativas para balancear las finanzas de la entidad, agobiadas por las bajas asignaciones presupuestarias que se hacen más notables cada año, mientras crece la demanda de los servicios de educación superior.
Julio A. Vallarino, que aspira a reelegirse en el cargo para dirigir por tres años más la máxima casa de estudios superiores, considera que el reforzamiento presupuestario es el principal reto que deberá enfrentar las Universidad en los próximos años.
Señala que los gobiernos deben tomar conciencia de que la inversión en educación superior es vital para el desarrollo del país. "A menor inversión, menos posibilidades de lograr un crecimiento futuro porque no habremos construido la estructura profesional para crear y ejecutar las estrategias de desarrollo del país".
Pero Vallarino también reconoce que hay una realidad de naturaleza mundial donde ningún gobierno puede solventar completamente las necesidades crecientes de un centro superior de educación pública, por lo que considera necesario que la Universidad se agencie para captar recursos extra-presupuestarios que permitan reforzar sus finanzas. Y esta es una de sus propuestas para mejorar la situación de la entidad.
Dirigida en varias direcciones el candidato Julio Vallarino plantea una oferta electoral enfocada en atender lo que considera las necesidades más urgentes de la entidad. La primera es la de mantener a toda costa el carácter público o popular de la educación que ofrece la universidad, ya que afirma, se trata de una institución que ha acompañado a la República durante todo su recorrido entregando al país los profesionales sobre los cuales se sustentan los sistemas del país (salud, educativo, penal).
Ante la falta de recursos Vallarino señala que es necesario profundizar los proyecto de autogestión que durante su actual administración han generado diferentes unidades académicas, permitiéndoles asumir las responsabilidades de mantenimiento y de adquisición de equipos, materiales e insumos que no pueden ser cubiertas debido a las deficiencias que tiene en muchos aspectos el presupuesto de funcionamiento.
El hecho de que la Universidad de Panamá haya sido autorizada como una institución licitante, le ha permitido participar en actos nacionales como internacionales de los cuales se captan una porción de recursos.
Por ejemplo, explica Vallarino, todas las licitaciones para la capacitación y actualización de docentes de educación media y básica han sido ganadas por la universidad, al igual que en el Ministerio de Salud se obtuvo la licitación para la gestión de los servicios de salud, en la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) la capacitación sobre educación ambiental, con la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) en alianza con otras entidades el acto para el inventario biológico de la ampliación de la nueva cuenca del Canal. Todos estos proyectos le permiten a la institución la captación de recursos extra-presupuestarios que sirven para solventar de alguna manera la situación.