Nación

Proceso de paz se reanuda en Colombia


El Panamá América


Bogotá, (AFP) - El presidente colombiano Andrés Pastrana, que desde hace dos años persiste tozudamente en una negociación de paz con la guerrilla marxista de las FARC, se anotó ayer un éxito en ese propósito, al convencer al septuagenario líder del grupo rebelde, Manuel Marulanda, de regresar a la mesa de negociación y además lograr reorientar el proceso.
Cargando a sus espaldas un gran escepticismo de la opinión pública, el mandatario llegó el jueves a la apartada localidad de Los Pozos, sur del país, para reunirse con Marulanda para tratar de convencerlo de que descongelara las tratativas que el grupo había paralizado desde el pasado 14 de noviembre.
Con muy pocos puntos a favor, debido a la firme posición de las FARC, el incremento de los crímenes perpetrados por los paramilitares y la oposición de los rebeldes al Plan Colombia de lucha contra el narcotráfico, tras dos jornadas consecutivas de diálogo, Pastrana logró salvar el proceso.
Fueron necesarias 13 horas de conversaciones a puerta cerrada para llegar a un acuerdo que quedó plasmado en un documento de 13 puntos, rubricado por ambos ante numerosos periodistas que involuntariamente actuaron como testigos en Los Pozos, una pequeña aldea de la zona desmilitarizada de 42.000 km2 que controlan las FARC desde noviembre de 1998.
El acuerdo establece que las negociaciones se reanudarán a partir del próximo 14 de febrero, fecha en que se cumplen tres meses desde que las FARC congelaron las tratativas alegando que el Gobierno no combatía eficazmente a los paramilitares.
En ese punto, que se constituyó en la trinchera de las FARC para estancar el proceso, el mandatario poco cedió frente a la pretensión de los insurgentes de manejar junto con el Gobierno la lucha contra los grupos de extrema derecha.
El acuerdo sólo incluyó un punto al respecto, en que las dos partes expresan que "coinciden en la importancia de avanzar en las discusiones sobre los mecanismos para acabar con el paramilitarismo".
Pero además Pastrana logró eludir una injerencia directa de las FARC en ese tema, al acordar que una comisión de "personalidades nacionales" se encargará de "formular recomendaciones" en ese sentido.
Otro logro del mandatario, que en dos años de conversaciones los rebeldes se habían mostrado renuentes a abordar, fue que las FARC aceptaran que en el reinicio de las negociaciones el tema prioritario a discutir es el cese del fuego y de hostilidades.
Este candente punto era el que las partes se disponían a abordar cuando las FARC decidieron levantarse de la mesa de negociación.
Sin embargo, frente al sensible tema de la lucha contra el narcotráfico que Marulanda había puesto sobre la mesa en vísperas de la histórica cita con Pastrana, al plantear la discusión del controvertido Plan Colombia antidrogas que Estados Unidos apoya militar y económicamente con 1.300 millones de dólares, el mandatario no logró cerrarle la puerta totalmente a las FARC.
En el acuerdo, los rebeldes dejaron consignado claramente que la erradicación manual de los cultivos ilícitos "debe adelantarse de común acuerdo con las comunidades".
Además Marulanda, en la conferencia de prensa en la que se divulgó el acuerdo, reafirmó que las FARC se oponen al componente militar del Plan y advirtió que su aplicación "podrá generar problemas".
De todas formas, Pastrana se declaró muy satisfecho con el acuerdo y reivindicó su triunfo tras las dos agotadoras jornadas de pulso diálectico con Marulanda.


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101 años de Panamá América

 
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