Giuseppe Bonissi solo estuvo en el cargo diez meses. En ese corto tiempo, dice que se trasnochó, sacrificó su familia y su salud, al punto que se le detectó diabetes.
PA: ¿El Ejecutivo le pidió la renuncia?
GB: “Para nada. Es cuestión de principios éticos. En los países desarrollados cuando ocurren casos similares con ministros, aunque no tengan nada que ver, ponen su cargo a disposición para lograr la transparencia y eso es lo que valientemente he hecho. Yo no me aferro a un puesto porque tengo mi propio Código de Ética. Me voy con la frente en alto y no tengo doble discurso como lo tiene mucha gente en este país. Ellos saben quiénes son”.
PA: Actores de la sociedad sostienen que sus actuaciones como procurador no fueron independientes y que respondían a una agenda del Ejecutivo. ¿Qué tiene que decir?
GB: “Repito lo que dije una vez: El presidente Martinelli es el que me debe el favor porque, efectivamente, hice el trabajo que se me ordenó hacer. Yo no andaba consultando al presidente.
PA: ¿A qué trabajo se refiere cuando dice que el presidente le debe el favor?
GB: “Perseguir el delito, ser represor del narcotráfico. Yo he sacrificado mucho a mi familia, mi persona, mi salud en este puesto. Ya di lo que tenía que dar; ahora tengo que atender otros asuntos”.
PA: ¿Le han ofrecido algún otro cargo?
GB: “No necesito ningún cargo en este momento. Quiero descansar. Volveré a la práctica privada donde también hay un trabajo agotador, pero no a los niveles de la Procuraduría de la Nación.
PA: ¿Se siente frustrado, tras esta salida accidentada?
GB: “No. Me voy feliz porque hice lo mejor que pude en tan corto tiempo. Tampoco es que yo estaba aferrado en este puesto. Desde el día que condenaron a la señora Ana Matilde Gómez, yo dije que estaba esperando mi reemplazo y pasaron meses y no llegaba (risas)”.
PA: Usted dijo que había una agenda oculta para desprestigiarlo y que hubo presiones políticas para sacarlo. ¿Puede ser más explícito?
GB: “Hay personas que no les agradaba que yo estuviera en este puesto, independientemente que lo hiciera bien o mal y se dedicaron a criticar sin razón en infinidades de casos. Hubo dos dirigentes de partidos políticos (opositores) que presionaron para que yo saliera”.
PA: ¿Es verdad que el narcotráfico está hasta el cuello en el Ministerio Público?
GB: “El narcotráfico ha intentado penetrarse en el Ministerio Público. Esta no es la primera vez. Lo más importante es que descubrí y denuncié lo que estaba pasando. No lo oculté ni le eché tierrita. Este puesto me ha costado trasnocharme y muchas enemistades, quiero volver a la normalidad”.
PA: ¿Por qué no denunció este escándalo en su momento, si usted dijo que un mes antes conocía lo que estaba ocurriendo?
GB: “No, porque no se había cometido el hecho. Se les advirtió a los fiscales de drogas que debían tomar las providencias del caso. La información que te llega, lamentablemente es retazo de lo que estaba ocurriendo…”
PA: Usted tildó a su ex jefa de Personal, Eva Lorentz, de ser una delincuente. ¿Cómo puede un abogado, en este caso, un procurador hacer este señalamiento si ella no ha sido juzgada?
GB: “Yo siento frustración al haber dado la confianza a una subalterna y que haya cometido esos actos que están más que probados dentro del expediente. Como yo no soy la persona que adelanta la investigación puedo tener mi propio criterio. En este momento todos los señalamientos apuntan a que ella es una delincuente”.
PA: ¿Podría describir lo bueno, lo malo y lo feo de este cargo?
GB: “Lo bueno: Es una experiencia importante de un abogado al llegar a ese puesto. Lo malo: Eres incomprendido por mucha gente que cree que puedes solucionar todos los problemas con una varita mágica. Lo feo: La corrupción hace tanto daño que muy poca gente toma en cuenta los esfuerzos que hacen funcionarios honestos para combatirla”.