El procurador José Antonio Sossa negó de manera "total y absoluta" que haya tenido algún acto inmoral con menores de edad o que haya alguna vez amparado narcotraficantes o practicar tráfico de influencias.
En una declaración pública enviada a los medios de comunicación, Sossa rechazó por falsos y difamatorios los señalamientos hechos sobre su supuesta visita a una casa de citas de menores en Parque Lefevre, ubicada detrás del antiguo supermercado Gago de Río Abajo.
Alegó que desde hace casi seis años que asumió el cargo de procurador general de la Nación perdió la privacidad de su vida, pues está permanentemente rodeado por escoltas de la Policía Nacional que jamás lo abandonan sea cuál sea su movimiento o destino en el territorio nacional.
Sostuvo que de su andar dan cuenta sus escoltas, quienes rinden un informe diario a las autoridades superiores institucionales, lo que hoy le permite probar sin duda alguna la falsedad que con toda maldad intenta atribuirle el diario El Siglo.
En su escrito, el jefe del Ministerio Público aseguró que han herido a su familia y por ello le hacen daño a su persona y pidió a Dios que castigue con inclemencia a quien haya mentido sobre este tema.
Reveló que en el día de ayer presentó una nueva querella criminal por calumnia e injuria contra los periodistas del diario El Siglo, Blas Julio y Carmen Boyd Marciaq, y que está a la espera de la ejecución de la sanción legalmente resuelta contra Carlos Singares.
Planteó que en el desempeño de su cargo ha recibido ataques reiterados de un "periodismo amarillo", que ha querellado ante la administración de justicia por tratarse de verdaderos "delincuentes de cuello blanco, que pretenden mantener la impunidad de sus actos criminales arropándose bajo el estribillo de la libertad de expresión de los medios de comunicación y a la vez rehuyendo enfrentar las instancias procesales penales, con recursos dilatorios".