En la Isla Bastimento, situada en el archipiélago de la provincia de Bocas del Toro, las aguas negras y el excremento humano se están utilizando para producir gas metano que sirve a los lugareños para cocinar sus alimentos, y se proyecta a gran escala para restaurantes.
Siempre se leen o escuchan adelantos similares en otros países, y se perciben como situaciones que no pueden suceder en nuestra región menos en un lugar apartado de la provincia bocatoreña.
La iniciativa nace hace aproximadamente dos años, y forma parte de las labores de la Agencia Para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (USAID) a través del programa de manejo sostenible de aguas residuales, para recuperar arroyos y humedales, ya que en el lugar, un gran porcentaje de los residentes realizaba sus necesidades fisiológicas en servicios improvisados cuyos residuos iban directo al mar, y se constituía en uno de los principales motivos de contaminación del agua y las playas.
Es así, como en colaboración con autoridades locales, la población y dos ingenieros becados por Estados Unidos, se dio inicio al proyecto.
El plan piloto ha tomado tal relevancia por los beneficios, que mereció la visita de la Embajadora de los Estados Unidos, Bárbara Stephenson, quien acompañada de los directores generales del Cuerpo de Paz, USAID, otros altos funcionarios de la embajada y un grupo de periodistas nacionales, recibió toda la información de la técnica aplicada en el proyecto, dirigido a sanear la bahía para beneficio de la población y la actividad turística.
Cabe destacar, que al final, la embajadora Stephenson y sus acompañantes tuvimos la oportunidad de ver cómo se pudo freír un huevo rápidamente en la estufa conectada al tanque séptico de una de las familias beneficiadas; ante tal acontecimiento, la representante del Gobierno de los EE.UU. dijo que su país está dispuesto a becar a jóvenes que quieran estudiar este tipo de tecnología para aplicarla en Bocas del Toro u otra parte del país.