Con nueve meses de haberse iniciado el programa de Gobierno para sacar a los jóvenes de las pandillas, Barrio Seguro ha mostrado más índices de fracaso que de éxito.
Esta situación la reconocen las propias autoridades, quienes a pesar de que los resultados obtenidos en este tiempo no son alentadores, afirman que todavía es temprano para hacer una medición final, toda vez que el proceso por el que pasan los jóvenes es de tres años.
“El programa tiene una rata de deserciones y fracasos muy alta”, admitió el ministro de Seguridad, Adolfo Aguilera Franceschi, quien espera que la cantidad inscrita en el programa, unos 2,000, se pueda duplicar en las próximas semanas.
Conociendo el poco éxito alcanzado, con jóvenes que hacen todo el proceso y una semana después de haber iniciado reinciden, Aguilera no cree que es tiempo para rendirse con esos que fracasan.
A pesar de que el porcentaje de muchachos que se ha mantenido en Barrio Seguro y que ha conseguido una plaza de trabajo no logra superar a los que lo abandonan, para el Gobierno el panorama sigue siendo alentador porque de alguna manera u otra implica una reducción positiva en los delitos y genera tranquilidad a las comunidades.
Esto los lleva a suponer que el programa sí les está funcionando, por lo menos es la percepción que tiene el titular de Seguridad.
El sociólogo Roberto Pinnock considera que para lograr obtener resultados con este plan, la fórmula que se aplique debe ir ligada al acceso de actividades bien remuneradas.
En otras palabras, debe haber generación de ingresos a través de trabajos que les permita a los involucrados tener recursos y que esa ganancia se equipare a lo que se hacen por la comisión de un delito.
Seguimiento
En el Ministerio de Seguridad no abandonan a aquellos que desertan y aplican su metodología de seguimiento a quienes vuelven a ser castigados con una pena privativa de libertad.
Cuando el joven llega al centro de cumplimiento de Pacora, a través de un programa parecido a Barrio Seguro, se le atiende con la trabajadora social y un sicólogo.
Por el contrario, a aquellos que fracasan se les mantiene en el programa, pero a un ritmo más lento para que empiecen a trabajar en dos años.